La Organización Meteorológica Mundial (OMM) calcula en un 80% las probabilidades de vivir un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026. Las opciones de que el fenómeno se extienda hasta noviembre las eleva hasta el 90%. La OMM reconoce que existe “cierta incertidumbre” sobre en qué momento se vivirá el punto álgido y la intensidad de este episodio climatológico, pero defiende que “la mayoría” de pronósticos sugieren un evento “por lo menos moderado” que “posiblemente llegue a ser un episodio de fuerte intensidad”. Esto último es lo que ha sido bautizado como el súper El Niño.
"Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano, advirtió la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, en el comunicado de la OMM del 2 de junio de 2026.
Para la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica en Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), las posibilidades de tener un súper El Niño eran, según el último informe disponible, del 31%.
El Niño es un fenómeno natural recurrente que, como explica la OMM, suele venir de la mano de incrementos de temperaturas en el planeta y “pautas de precipitación más extremas”.

El periodo de tiempo en el que suele presentarse El Niño puede llegar a ser, en promedio, de entre dos a siete años, aunque puede reducirse a de tres a cinco años. Puede extenderse hasta 18 meses y suele desarrollarse durante la primavera-verano del hemisferio norte, alcanzando su apogeo en invierno.
La OMM advierte que la intensidad del fenómeno “es extremadamente decisiva”, ya que “incluso un evento moderado de El Niño dispara las probabilidades de que se produzcan algunos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos”.
¿Qué significa este fenómeno para Estados Unidos?
La NOAA asocia el fenómeno de El Niño con cambios importantes a lo largo del Pacífico nororiental y América del Norte, como un desplazamiento desde el norte hacía el sur de la trayectoria de las tormentas; y un movimiento de la principal zona de formación de ciclones, hasta justo el oeste de California.

Este último desplazamiento, explican, impulsa un invierno “excepcionalmente tormentoso y a un aumento de las precipitaciones en California y el sur de Estados Unidos”. En cambio, en el norte del país, las condiciones que se generan son “menos tormentosas”.
El aumento del flujo marino hacia el oeste de América del Norte, sumado a la reducción del flujo de aire frío del norte, desde Canadá hacia los Estados Unidos, facilitan “un invierno más suave de lo normal en los estados del norte y el oeste de Canadá”, señalan.
Una temporada de huracanes menos intensa
La temporada de huracanes arrancó el pasado 1 de junio y finalizará el 30 de noviembre de 2026 y la NOAA pronostica un 55% de probabilidad de que este año “sea inferior a lo normal” en su cuenca atlántica —es decir, que haya menos tormentas tropicales y huracanes que en un año típico—, un 35% sea “cercana a lo normal” y un 10% restante “superior a lo normal” (con más huracanes y tormentas).
Ese 55% de posibilidades de que sea más floja de lo que suele ser se debe a dos factores contrarios. Por un lado, las condiciones de El Niño, explica la NOAA, “tienden a favorecer la reducción de tormentas tropicales y huracanes”, mientras que, por el otro, “las temperaturas oceánicas más cálidas y los vientos débiles favorecen un año más activo” en cuanto a huracanes.

“Aunque el impacto de El Niño en la cuenca atlántica a menudo puede frenar la formación de huracanes, sigue habiendo incertidumbre sobre cómo se desarrollará cada temporada”, afirmó Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA. Sin embargo, Graham recuerda que “basta con una sola tormenta para que la temporada sea muy mala” y recomienda estar preparados antes de que la tormenta “suponga una amenaza”.
Desde la NOAA esperan un total de entre 8 y 14 tormentas con nombre (vientos de 39 mph -63km/h- o más). De ellas, considera que entre 3 y 6 se convertirán en huracanes (vientos de 74 mph -120km/h- o más), incluidos entre 1 y 3 huracanes importantes (categoría 3, 4 ó 5 con vientos de 111 mph -179 km/h- o más). La agencia, “tiene un 70% de confianza en estos rangos”, indicó Graham.
Una temporada media, recuerdan, “tiene 14 tormentas con nombre y siete huracanes, incluidos tres huracanes de gran intensidad”.
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