Brendan Carr, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), afirmó, sin presentar evidencias, en su cuenta de X que los medios de comunicación están “difundiendo engaños y distorsiones informativas [sobre Irán], también conocidas como noticias falsas” y que “van a perder sus licencias [de transmisión]” si no “enderezan el rumbo” antes de que llegue el momento de renovarlas.
Carr difundió este mensaje el 14 de marzo de 2026 cuando reposteó un mensaje del presidente Donald Trump de ese mismo día, en el que acusó falsamente a los medios de comunicación estadounidenses de divulgar contenido generado con inteligencia artificial (IA) que favorece a Irán. Trump, en ese mensaje, dijo estar “entusiasmado” ante las acciones que tomaría Carr.
No es la primera vez que el presidente apoya la idea de revocar licencias de transmisión. En una búsqueda hecha por Factchequeado en su red social TruthSocial encontramos que, sólo en 2025, Trump expresó su respaldo a la revocación de licencias a medios al menos en 4 ocasiones: en abril, julio, agosto y octubre de ese año.
Los argumentos de Carr son contrarios a la Constitución, coinciden expertos
"La FCC no tiene ninguna autoridad para retirar una licencia de transmisión porque al presidente [de Estados Unidos] o al presidente de la comisión no les gusta la cobertura de una cadena. Eso violaría el principio más básico de la Primera Enmienda: que el gobierno no puede discriminar el discurso basándose en las ideas o los puntos de vista”, dijo a Factchequeado Aaron Terr, director de Defensa Pública para la Fundación para los Derechos y la Expresión Individuales (FIRE, por sus siglas en inglés).
Michael Sozan, exabogado de la FCC e investigador de la organización sin fines de lucro Center for American Progress, coincidió con Terr y añadió que la FCC “nunca ha revocado licencias porque al gobierno no le guste la cobertura de un medio”.
Por otro lado, Ken Paulson, director del Free Speech Center de la Middle Tennessee State University, nos refirió a un artículo que escribió sobre el tema y en el que indicó que “tratar de revocar la licencia de una estación porque no es suficientemente positiva sobre la guerra [en Irán] sería una violación a la Primera Enmienda”.
Los argumentos de Carr también son contrarios a lo establecido por la propia FCC
Carr, en su publicación en X, acusó a los medios de difundir engaños (hoaxes) y distorsiones de las noticias (news distortions). Ambos términos existen en las regulaciones de la FCC. Además dijo que “la ley es clara” y que aquellos medios que no “operen en el interés público” perderán sus licencias.
No obstante, la propia página de la FCC explica que para poder aplicar el principio de “distorsión de las noticias”, una estación “debe haber distorsionado un reporte de noticias deliberadamente” y que la agencia no puede tomar acción en caso de sesgos noticiosos, ni opiniones, ni errores. “La agencia tiene prohibido por ley censurar o infringir los derechos de la Primera Enmienda de la prensa”, indica la FCC.
"La política de distorsión de noticias tiene un alcance extremadamente limitado. La FCC tendría que tener evidencia de fabricación intencional de eventos noticiosos”, dijo Terr.
Dato: la FCC sólo puede regular, con las limitaciones establecidas por la Primera Enmienda, estaciones de radio y televisión abiertas que operan en el espectro radioeléctrico. Su autoridad es mucho más limitada en cuanto a periódicos o medios impresos, televisión por cable, e internet, explicó a Factchequeado Kevin Goldberg, abogado experto en la Primera Enmienda y vicepresidente de la organización sin fines de lucro Freedom Forum.
Sozan, por otro lado, indicó que “reportar sobre lo que ocurre en la guerra con Irán, aunque al presidente de Estados Unidos o al presidente de la FCC no les guste, no es fabricación de noticias. Son hechos o puntos de vista que no les agradan. La ley no les permite llamar a eso distorsión o engaño y revocar licencias por ello”.
En el caso del “interés público”, la FCC explica en su página web que, de conformidad con la ley federal, “el interés público se sirve mejor permitiendo la libre expresión de opiniones”.
Sobre este punto, Sozan afirma que Carr “está intentando argumentar, por primera vez en la historia de la agencia, que el estándar de interés público le permite sancionar a los medios por sus puntos de vista”, algo que no sólo contradice la ley, la Constitución, y lo establecido por la propia FCC, sino lo que el mismo Carr afirmaba en 2019 –antes de presidir la agencia– cuando en su cuenta de X escribió: “¿Debe el gobierno censurar el discurso que no le gusta? Por supuesto que no. La FCC no tiene un mandato general e ilimitado para vigilar o controlar el discurso en nombre del ‘interés público’”.
El efecto intimidatorio
Paulson, en el escrito que nos envió, define las amenazas de Carr como “vacías”, recordando que “la razón por la que tenemos una prensa libre es porque la primera generación de estadounidenses insistió en contar con un fiscalizador del gobierno, que ayudara a mantener a los poderosos bajo control mediante el escrutinio y la información. Esto no admite mayor discusión y Carr lo sabe. No puede actuar conforme a sus amenazas”.
No obstante, Terr dijo a Factchequeado que “Carr no necesariamente tiene que llegar hasta revocar licencias para hacer daño. La amenaza sola puede ser suficiente para que algunos medios duden antes de transmitir algo que pueda provocarlo a él o al presidente” haciendo que “a los medios les parezca más fácil ceder que arriesgarse a una respuesta de la administración”.
Goldberg coincidió: “Siempre que eres una entidad regulada –como lo son las estaciones de radio y televisión abierta– y un funcionario del gobierno dice que podría quitarte la licencia para operar, es decir, amenaza tu propia existencia, eso genera un efecto inhibidor”.
El experto destacó que las licencias que otorga la FCC no son a las grandes cadenas como ABC, NBC, FOX, o CBS, sino a estaciones locales que están afiliadas a estas empresas, por lo que toda sanción o intento de revocar licencias “ocurriría a nivel local”.
Libreto autoritario
Terr dijo que a todo líder autoritario “le encantaría poder controlar las noticias y el flujo de información hacia el público” para que “sólo reflejen la propaganda gubernamental y no contengan ninguna información o mensaje que contradiga la versión que quiere venderle a la ciudadanía”. Añadió que “precisamente por eso existe en este país la Primera Enmienda: para protegernos de ese peligro exacto y para permitir que el público y los medios discutan libremente asuntos de importancia pública sin interferencia del gobierno”.
En Factchequeado encontramos ejemplos documentados de líderes autoritarios de otros países que han revocado licencias de medios de comunicación críticos e independientes. Por ejemplo:
Venezuela: el entonces presidente Hugo Chávez revocó en 2007 la licencia de Radio Caracas de Televisión, televisora crítica a su régimen.
Nicaragua: el dictador Daniel Ortega, en 2018, revocó la licencia televisiva del medio crítico 100% Noticias, conocido como Canal 15. *
Rusia: en 2022, las autoridades rusas revocaron la licencia de difusión online e impresa del medio independiente Novaya Gazeta.
En esta página del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) puedes ver más ejemplos documentados de gobiernos autoritarios que han revocado las licencias de transmisión de medios independientes, como ahora amenazan hacer Carr y Trump.
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