Es 3 de noviembre de 2026, el martes de las elecciones de medio término (midterms) en Estados Unidos. No votaste por correo porque querías hacerlo en persona. Sin embargo, el día ha salido grisáceo, lluvioso, frío. Una de tantas jornadas en las que te quedas cómodamente en casa. “Total, si mi voto no es tan importante”, piensas. “Un voto tampoco puede cambiar tanto las cosas”, tratas de convencerte para no moverte. La decisión de ir o no a las urnas pertenece, por supuesto, a cada elector. Sin embargo, los votos siempre son importantes. Es el momento en el que el ciudadano escoge la opción que prefiere para que gobierne su localidad, su estado o su país. Y, en múltiples ocasiones –en Estados Unidos y otras partes del mundo–, una opción ha resultado electa por una mínima diferencia.
Según la web especializada en elecciones, Ballotpedia, hasta 64 del total de las 5,807 elecciones a asambleas legislativas estatales que tuvieron lugar en Estados Unidos en 2024 “se decidieron por menos de 100 votos”. Y de las 85 cámaras legislativas que celebraron elecciones, 21 de ellas “tuvieron al menos una contienda que se decidió por menos de 100 votos”.
El Center for American Progress, que se presenta como “un instituto de políticas independiente y no partidista” y de ideas “progresistas”, analizó, en septiembre de 2024, los datos recopilados por el MIT Election Lab de las elecciones al Senado de los Estados Unidos desde 1976 hasta el 5 de enero de 2021; de las elecciones a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos desde 1976 hasta 2022; y de los resultados de los cargos estatales en 2016. Llegaron a la conclusión de que “las elecciones clave a menudo se deciden por tan solo un puñado de votos”.
Sobre este último caso, registraron que en las elecciones estatales de 2016, más de 340 votaciones se decidieron por menos de 500 votos y, de estas, más de 85 por menos de 100. El análisis advertía que el informe no abarcaba los comicios locales, pero que esas elecciones “suelen decidirse por márgenes excepcionalmente estrechos”. Y ponía como ejemplo Ohio donde, en noviembre de 2021, “18 elecciones locales terminaron en empate”.
En cuanto a las elecciones al Senado y la Cámara de Representantes en los periodos analizados, fueron “más” de 85 en las primeras y “más” de 410 contiendas de las segundas las que se decidieron por una diferencia inferior al 3% del total de votos emitidos.
En Factchequeado repasamos algunos de los casos en los que un candidato ha ganado unas elecciones por un voto o tras vencer en un desempate decidido con una mano de póker.
Una mano de póker
En las primarias republicanas de 1992 para elegir a su representante en la Cámara de Representantes estatal para las elecciones por el Distrito 6 de Arizona (Maricopa), el resultado fue de empate a 3,760 votos entre John Gaylord y Richard Kyle. El recuento ordenado determinó que el empate había sido a 3,762 votos. Lejos de ampliar la discusión, ambos candidatos decidieron jugarse la victoria con una mano de póker. Kyle la ganó.
El mismo caso ocurrió en las elecciones para alcalde en la ciudad de Estancia (Nuevo México) en 1998. James Farrington y Joann Carlson recibieron ambos 68 votos cada uno, informaba The New York Times. También una mano de póker determinó que el desempate lo ganaba Farrington.
El nombre en un sombrero, un tazón o una moneda al aire
El 8 de noviembre de 1994, los ciudadanos del Distrito 21 de Wyoming elegían al candidato para la Cámara de Representantes entre el republicano Randall Luthi y el independiente Larry Call. Ambos obtuvieron 1,941 apoyos. Ante esta situación, y tras un recuento que dio el mismo resultado, la Junta Electoral estatal introdujo sus nombres en bolas dentro del sombrero de cowboy del entonces gobernador, Mike Sullivan. La bola de Luthi fue la agraciada y así resultó ganador.
En diciembre de 2017, los virginianos del Distrito 94 tenían que escoger a su representante para el Congreso estatal. La votación arrojó un resultado de 11,608 votos para la demócrata Shelly Simonds, frente a los 11.607 del republicano David Yancey. Una revisión posterior de los votos dio a Yancey uno más, por lo que el resultado fue empate. Ante esta situación, el 4 de enero de 2018, la Junta Electoral de Virginia decidió el vencedor de los comicios introduciendo el nombre de ambos en unas cajitas, dentro de un tazón. El afortunado fue el republicano Yancey.
En las municipales de noviembre de 2023, los candidatos a la alcaldía de Monroe (Carolina del Norte) Robert Burns y Bob Yanacsek obtuvieron 970 votos cada uno. Ambos rechazaron la posibilidad de recuento y se procedió a escoger al vencedor con el lanzamiento de una moneda. Yanacsek pidió “cara”, pero salió “cruz”, por lo que Burns fue proclamado ganador de las elecciones.
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