Durante el segundo gobierno de Donald Trump, las cuentas oficiales en redes sociales de la Casa Blanca y del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se han utilizado para caricaturizar o “memificar” (hacer meme) los operativos migratorios, incluyendo el uso de inteligencia artificial (IA) y de audios virales para acompañar videos de deportaciones. Esta práctica se ha ampliado a detenciones de ciudadanos estadounidenses.
Expertos en autoritarismo y en propaganda consultados por Factchequeado indicaron que el uso de medios públicos (en este caso, redes sociales gubernamentales) para llevar a cabo este tipo de ataques, es una característica de gobiernos autoritarios a lo largo de la historia
Ejemplos de estigmatización o ridiculización
La Casa Blanca, el 22 de enero de 2026, publicó una imagen editada que mostraba llorando a la activista Nekima Levy tras ser detenida por protestar dentro de una iglesia de St. Paul, Minnesota. En la imagen original, publicada casi media hora antes por Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, la mujer no está llorando. Kaelan Dorr, vocero de la Casa Blanca, defendió el uso de la imagen alterada afirmando: “Los memes continuarán”. Levy fue imputada por el Departamento de Justicia (DOJ) por supuestamente conspirar para obstruir el ejercicio constitucional de la libertad de religión. Su caso sigue en proceso en corte.

El 30 de enero de 2026, la Casa Blanca celebró la detención del periodista Don Lemon, quien estuvo documentando la manifestación dentro de la iglesia en Minnesota, publicando una foto de Lemon, con el mensaje: “Cuando la vida te da limones…”, seguido de un emoji de unas cadenas. El DOJ también imputó a Lemon de conspirar para interferir con la libertad de religión, pero el periodista afirma que estaba documentando la protesta y que no era un participante. Su caso en corte también continúa.

Además, la Casa Blanca creó una sección en su página web llamada “El salón de la vergüenza”, en donde mantiene un “registro de las historias falsas y engañosas de los medios”. La página incluye una lista de supuestas “ofensas” del medio de comunicación y el nombre de los periodistas.

La organización Reporteros sin Fronteras indicó que la Casa Blanca no muestra en el sitio web gubernamental que las historias calificadas como “ofensas” sean falsas y calificó la iniciativa como “una expansión de la guerra de Trump contra la prensa”. Al revisar lo publicado en esa web, en Factchequeado notamos que la Casa Blanca señala como “ofensa” que un medio cite a un experto o un ángulo con el que están en desacuerdo.
Lo que dicen los expertos
Estos casos son “ejemplos claros de propaganda autoritaria", dijo a Factchequeado Caitlin Andrews-Lee, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Carolina del Norte, experta en autoritarismo y autora del libro The Emergence and Revival of Charismatic Leaders: Argentine Peronism and Venezuelan Chavismo (La aparición y resurgimiento de líderes carismáticos: el peronismo argentino y el chavismo venezolano).
Andrews-Lee indica que este tipo de propaganda “moviliza a los seguidores del régimen”, presentando la situación “como una lucha existencial” mientras “retrata a los oponentes como enemigos” y los “deshumaniza intencionalmente”.
Además, añade la experta, este tipo de propaganda es “una señal de intimidación que busca desalentar la movilización de la oposición".
La profesora Michelle Amazeen, experta en técnicas de desinformación y directora del Centro de Investigación de la Comunicación de la Universidad de Boston, dijo a Factchequeado que la administración de Trump emplea técnicas de propaganda que fueron documentadas durante el auge del fascismo en Europa (por el investigador Harold Lasswell en 1927 y posteriormente en 1937 por el Institute for Propaganda Analysis). Entre estas técnicas, destacó, está “el uso de name-calling (etiquetas despectivas) para reforzar prejuicios contra ciertos individuos, grupos o ideas”.
Similitudes con autoritarismos latinoamericanos
Carlos De La Torre, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Florida y experto en autoritarismos, destaca que en la propaganda del gobierno de Trump “hay continuidades con previos autoritarismos”.
De La Torre citó como ejemplo al expresidente ecuatoriano Rafael Correa, por su forma de “insultar a críticos –principalmente periodistas y políticos– en su programa semanal de televisión y radio Enlace Ciudadano”, transmitido por la televisora pública durante su mandato. El experto añadió que a diferencia del gobierno de Trump, “los otros no utilizaban las redes sociales tanto”.
Andrews-Lee citó ejemplos de Venezuela en los que se utilizaron los medios públicos para atacar e intimidar a críticos, específicamente el programa Aló Presidente que tenía el entonces presidente Hugo Chávez y el programa Con el Mazo Dando, que conduce Diosdado Cabello, uno de los hombres más poderosos del régimen.
Andrews-Lee explicó que “los regímenes autoritarios no pueden depender únicamente de la represión, porque es costosa” y, por ende, “la propaganda funciona como un método mucho más eficiente para fomentar el cumplimiento mediante la intimidación”
De La Torre añadió que el objetivo de los líderes autoritarios con estos ataques a través de medios públicos es “crear miedo, autocensura, y controlar la producción de narrativas”.
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