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1,300 pedófilos intercambiando pornografía infantil en TikTok: este es el código que les identifica

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Si solo tienes unos segundos lee estas líneas:

  • Cientos de usuarios usan comentarios codificados en TikTok —como “Zangi 1450”— para derivar conversaciones a aplicaciones de mensajería cifrada donde circula material de abuso sexual infantil.
  • La investigación identificó más de 1,300 potenciales pedófilos en comentarios de 50 videos de menores. Los perfiles analizados mostraban interés en intercambiar, comprar, vender o conseguir contenido de explotación sexual infantil.
  • La mayoría de los usuarios que fueron contactados para esta investigación proceden de América Latina, pero eso no los exime de cumplir con la legislación. 
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Por maldita. es, medio cofundador de Factchequeado

En los últimos meses, usuarios de TikTok comenzaron a utilizar códigos y aplicaciones de mensajería cifrada para intercambiar material de abuso sexual infantil. Una investigación de maldita.es, medio cofundador de Factchequeado identificó más de 1,300 potenciales pedófilos en comentarios de videos de menores.

Alexis es un usuario de TikTok y uno de los más de 600 que ha comentado el video de una menor que se graba mostrando productos de una tienda de pijamas, medias y ropa interior de Argentina. El comentario que deja es escueto: “Zangi 1450…”. Quienes buscan lo mismo que él, lo entienden de inmediato.

Basta con saludarle en la aplicación de mensajería cifrada que indica, Zangi, para que nos envíe un archivo con decenas de fotos de pornografía infantil en cuestión de minutos. 

La combinación de plataformas como Zangi, que no requiere identificación con número de teléfono o correo electrónico, junto al uso de un lenguaje codificado que pasa desapercibido para los usuarios comunes, hace que TikTok sea un lugar de encuentro para miles de pedófilos de todo el mundo. Solo en los comentarios de 50 videos, maldita.es identificó más de 1,300 potenciales pedófilos

Para determinar que un usuario es un pedófilo en potencia esta investigación se ha fijado no solo en aquellos usuarios con perfil de hombre adulto que comentan videos de menores, sino que además muestran interés por intercambiar, comprar, regalar, conseguir o vender videos de abuso sexual infantil. 

Advertencia de contenido: esta investigación aborda temas sensibles relacionados con la sexualización de menores y el abuso sexual infantil.

Depredadores en TikTok 2: un bufé libre para más de 1,300 pedófilos

“100 x 100”, “Código Postal” o “Café con Pan”: el código para acceder a la pornografía infantil e identificarse entre ellos

Cuando los potenciales pedófilos dejan comentarios en videos de menores para proceder a la compraventa o intercambio de material de abuso sexual infantil, lo hacen con un lenguaje codificado que puede pasar desapercibido para el usuario común, pero que es fácilmente identificable para sus pares.

Así, palabras como “100 x 100”, “50 x 50” o “200 x 200” son habituales en los comentarios de los más de 1,000 usuarios identificados en esta investigación.

Según Javier Sanz, criminólogo especializado en cibercriminalidad y análisis de conducta en el ciberespacio, se trata de una especie de protocolo de negociación: “El usuario que tiene 200 archivos quiere avisar a otros, ‘tengo como mínimo 200 archivos, si quieres intercambiar, pero tú tienes 30, ni te molestes’, y también es una forma de señalar la capacidad de cada usuario y su reputación”, añade.

Usuarios de TikTok comentando videos de menores con las expresiones 100x100, 50x50, 10x10, etc. Fuente: TikTok

Este lenguaje codificado también sirve como contraseña entre ellos. De esta forma, cuando maldita.es escribió a un usuario que comentaba uno de los videos con el mensaje “100 x 100” y le preguntó qué significaba, el usuario dejó de responder, ya que vio que no compartimos los mismos códigos. “100x100” es un código, pero también lo que escriben estos perfiles para entenderse entre ellos y decir que tienen pornografía infantil sin nombrarlo. 

“Saben que otros usuarios con el mismo interés lo verán y entenderán el lenguaje en clave (“cp”, “pizza”, “100x100”), mientras que para la mayoría de la gente pasa totalmente desapercibido”, explica para esta investigación Luis Santos Diz, criminólogo especializado en análisis criminal, investigación aplicada y prevención del delito. Añade que, de esta forma, “los códigos les ayudan a esquivar los sistemas automáticos de moderación”.

Otros juegos de palabras que usan con frecuencia vienen derivados de las siglas Child Pornography (en español, Pornografía Infantil). Así observamos palabras como: “Caldo de Pollo”, “Código Postal”, “Café con Pan”, “Ce Puede” o “CP”, entre otras. Palabras que pueden pasar desapercibidas para el resto de usuarios y para la propia plataforma.

Usuarios de TikTok comentando videos de menores usando juegos de palabras que empiezan por CP (Child Pornography). Fuente: TikTok

En ocasiones podemos ver variaciones de estas palabras en diminutivo, como la que usa uno de los usuarios con el que hablamos por el propio chat de TikTok: “Tengo videos de ‘caldito’. Hasta 2,000 videos de todo tipo. Lo cambio por una tarjeta de Steam o directamente juegos”. 

“Quien entiende qué significa 'caldo de pollo'”, añade Sanz, “ya está demostrando que conoce el código y que, por lo tanto, es parte del círculo. Y quien no lo entiende, simplemente ve un comentario absurdo y sigue su camino. Por eso, el lenguaje codificado no solo oculta la actividad, sino que construye identidad de grupo”, concluye.

En nuestro análisis también recogimos aquellos comentarios que hacían referencia a la pizza, textualmente o con el emoji [🍕]. Diversas organizaciones que trabajan en la protección de menores en entornos digitales han advertido del uso de este término para ofrecer imágenes explícitas de menores. 

Pizza de queso en inglés (Cheese Pizza) lleva las iniciales de Child Pornography. De hecho, su uso se ha vinculado a la teoría de conspiración del Pizzagate, que se viralizó durante las elecciones estadounidenses del 2016: una supuesta red de pedofilia en el sótano de una pizzería de Washington, D. C. de la que, según los conspiranoicos, formaba parte la propia Hillary Clinton y su equipo de campaña. 

Durante nuestra investigación identificamos que varios de los perfiles registrados usaban este lenguaje en código en sus descripciones y en los videos que subían. 

Uso del emoji o de la palabra pizza en videos y perfiles. Fuente: TikTok

Estas palabras, en muchas ocasiones, van acompañadas de la plataforma de mensajería por la quieren ser contactados, junto con su nombre de usuario o número, en el caso de Zangi.

Gráfico de maldita.es.

El intercambio de contenido entre usuarios es la tendencia más observada, aunque también hay algunos usuarios vendiendo. “Las motivaciones en este tipo de conductas pueden ser diversas, aunque suelen agruparse principalmente en dos categorías: por un lado, motivaciones de carácter sexual vinculadas a la atracción hacia menores; y por otro, incentivos económicos derivados de la comercialización de este tipo de material”, explican desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) a maldita.es.

Del comentario en videos de menores en TikTok a plataformas de mensajería privadas

TikTok es el punto de encuentro de usuarios que pueden estar a miles de kilómetros entre sí, pero que persiguen el mismo objetivo: obtener contenidos de abuso sexual de menores de edad, mayormente niñas, ya sea intercambiando y regalando material o comprando a aquellos que ofrecen imágenes a cambio de un pago. La estrategia siempre es la misma. 

Primero, estos usuarios dejan un comentario en un video de una menor indicando cómo ser contactados en alguna plataforma de mensajería privada como Zangi, Telegram o Signal, donde harán el intercambio o la compraventa del material.

Comentarios en un video de una menor de potenciales pedófilos dejando su usuario en aplicaciones de mensajería privada para intercambiar pornografía infantil. Fuente: TikTok 

“El video de una menor funciona como punto de encuentro”, explica el criminólogo Luis Santos Diz. 

“Subir un video con material explícito conlleva un riesgo altísimo de baneo [suspensión] inmediato y rastreo policial. Sin embargo, dejar un comentario en un video viral de un menor les permite 'pescar' a otros interesados aprovechando el tráfico orgánico de ese video, operando en las sombras de una publicación que la plataforma considera 'segura'”, nos cuenta Álex Buitrago, profesor titular e investigador en la Universidad de Valladolid, especializado en educación mediática y redes sociales. 

Además, añade Buitrago, “este lenguaje les permite reconocerse sin activar las alarmas de las autoridades o de la inteligencia artificial de la plataforma que, a menudo, no está actualizada con los últimos neologismos de estas subculturas”.

Zangi: la aplicación desconocida que no pide identificación a los usuarios 

Con un perfil creado para esta investigación, seleccionamos y contactamos con 60 perfiles de los más de 1,300 potenciales pedófilos detectados en TikTok. De ellos, 12 reconocieron que poseían o nos enviaron directamente pornografía infantil.

Solo dos usaban Zangi para intercambiar contenido de abuso de menores. No obstante, ambos nos enviaron contenido de abuso sexual infantil en cuanto les escribimos.

Dos usuarios de TikTok con los que hablamos por Zangi envían archivos de pornografía infantil. Fuente: Zangi

Aunque Zangi es una plataforma poco conocida y usada solo por el 7% de los más de 1,300 potenciales pedófilos identificados en nuestra investigación, está cobrando cada vez más protagonismo por su uso para llevar a cabo actividades delictivas. “Esto se debe a que no pide número de teléfono ni email, por lo que el usuario no queda asociado a ningún dato identificativo real”, explica el criminólogo Sanz.

Esta aplicación de origen armenio con sede en Silicon Valley, en Estados Unidos, usada por organizaciones criminales, como narcotraficantes, tiene también la característica de que “no tiene un servidor central por donde pasa todo, no hay servidores intermedios de ninguna empresa, es todo mensajería cifrada entre usuarios y con cifrado militar”, añade Sanz.

La propia plataforma explica en su página web que “Zangi se ha negado a recopilar o tener acceso” a los datos de los usuarios, “eliminando así la posibilidad de vigilancia, entrada de intrusos o puertas traseras” que permitan acceder a sus datos personales. Lo que indica que “no sólo nadie sabe qué sucede, sino que además no se puede incautar ninguna base de datos ni nada. 

En el caso de España, si la Policía Nacional pide datos a WhatsApp o Telegram, siempre hay algo que entregar, pero con Zangi no hay nada porque no hay nada almacenado fuera del dispositivo”. Por lo tanto, añade el experto, “es una aplicación totalmente oscura”. En España ya hay antecedentes de uso de esta aplicación con fines de consecución de abuso sexual infantil: en 2024, un hombre de 22 años fue detenido en Murcia por usar esta plataforma haciéndose pasar por menor de edad para obtener imágenes íntimas de menores.

Potenciales pedófilos comentan el video de una menor dejando su número de Zangi para que otros les contacten y poder intercambiar pornografía infantil. Fuente: TikTok

La plataforma de mensajería privada más usada, de momento, por estos usuarios, sigue siendo Telegram, mencionada en el 37% de los comentarios analizados en nuestra investigación, correspondientes a los más de 1,300 potenciales pedófilos analizados. Además, utilizada por 8 de los 12 usuarios con los que hemos interactuado. 

En menor medida aparecen otras aplicaciones de mensajería como Signal, entre otras.

En total, de los 12 usuarios con los que hablamos reconocieron poseer pornografía infantil, 5 nos la mostraron enviándonos archivos o fotos que dejan constancia de que tienen contenido de abuso sexual infantil. En cuestión de pocas horas y sin insistirles. Como contamos en la primera parte de nuestra investigación ‘Depredadores en TikTok: una mina para los pedófilos’.

Archivos enviados por pedófilos a través de Telegram. Fuente: Telegram

Para esta investigación, maldita.es contactó a TikTok, Telegram y Zangi, pero hasta el día de la publicación solo había respondido Telegram. 

“Telegram tiene una política de tolerancia cero contra el material de abuso sexual infantil (CSAM), que está explícitamente prohibido por sus términos de servicio”, según contestó la empresa. “En lo que va del año se han eliminado más de 211,000 canales y grupos con CSAM”.

La mayoría de los usuarios con los que hemos interactuado proceden de América Latina, pero eso no los exime de cumplir con la legislación

Como contamos en Depredadores en TikTok: una mina para los pedófilos, tanto aquellos usuarios que comparten contenido como el que lo produce o lo adquiere está cometiendo un delito, nos recuerda Ernest Abelló, perito judicial, experto en protección de datos. Todo ello, recogido en el artículo 189 del Código Penal. “Da igual que sea un canal privado o grupo cerrado”, señala el especialista.

Los usuarios con los que habló maldita.es son de distintos países, incluidos usuarios de Argentina, Kazajistán, Guatemala, Brasil, Uruguay, Tailandia, Ecuador o Chile, según pudimos comprobar con una herramienta facilitada por My OSINT Tools, que nos indica dónde han sido publicados los videos que tienen en sus perfiles. 

Pero, “estar fuera de España no garantiza impunidad”, dijo Rahul Uttamchandani, abogado especializado en tecnología y privacidad en la primera entrega de esta investigación

“Si alguien vende o intercambia pornografía infantil desde otro país, puede ser perseguido igualmente en varios supuestos, como cuando el contenido se ofrece, distribuye o puede accederse desde España”, explicó Uttamchandani.  

Según el criminólogo Santos Diz, “si la víctima es una menor residente en España o, si parte del daño se produce en el país, las autoridades pueden abrir la investigación”. 

Además, añade, “estos delitos se investigan mediante cooperación internacional: Europol, Interpol, el Convenio de Budapest, etcétera. España puede identificar perfiles, recopilar pruebas y enviarlas a las autoridades del país donde esté el agresor. La eficacia depende de la legislación de ese país y de su nivel de cooperación, pero sí existe capacidad real de intervención”.

El criminólogo anima a cualquier usuario que tenga pruebas a denunciar “aportando capturas, enlaces o identificadores de cuentas” y añade que “aunque no siempre se pueda detener al responsable de inmediato, la denuncia sirve para bloquear cuentas, rastrear redes y generar alertas internacionales”.

Casi el 42% de las cuentas contactadas para esta investigación llevaban más de un año en funcionamiento

De las 12 cuentas con las que habló hablado maldita.es y admitieron tener material de abuso sexual de menores e incluso enviado evidencias, 5 llevaban más de un 1 creadas, 2 de ellas alrededor de 5 años y una 4 años en funcionamiento, sin que TikTok haya actuado.

El criminólogo Santos Diz considera “muy importante” que plataformas como TikTok, Telegram y otras redes sociales cuenten con unidades internas especializadas en la detección de delitos sexuales contra menores. “No hablo solo de moderadores generales, sino de equipos formados específicamente en temas como pornografía infantil, grooming, captación y análisis de patrones de riesgo”, afirma.

“Estas empresas”, añade, “manejan millones de datos y tienen recursos más que suficientes para invertir en seguridad y prevención. Si ganan tanto dinero gracias a los usuarios, también deberían asumir una parte de responsabilidad en proteger a los menores que están en sus plataformas”. 

Para Santos Diz la solución está en “un equipo especializado que podría detectar antes los códigos” como “cp”, “pizza” y otros, “identificar perfiles falsos que se hacen pasar por menores, analizar patrones de grooming y colaborar directamente con las fuerzas de seguridad cuando sea necesario”. 

Así, concluye, “no solo ayudaría a frenar la difusión de material ilegal, sino que también serviría para prevenir casos antes de que lleguen a producirse”.

Como usuarios, ¿cómo podemos reportarlo en las plataformas? 

Si te preguntas qué puedes hacer tú cuando veas alguna de estas palabras codificadas en un video de TikTok de una menor, la respuesta es denunciar al usuario que las escribe y a aquel que le responde ofreciendo su contacto en una plataforma de mensajería privada como Telegram, Zangi u otras para hacer ese intercambio.

  • En TikTok: nos vamos al perfil del usuario y tocamos sobre la flecha arriba a la derecha, tocamos “denunciar cuenta” nos saldrá un desplegable con distintas opciones. Tocamos en Otro >  Violencia, abuso y explotación criminal > Explotación y abuso de menores de 18 años y le damos al botón de enviar.

  • En Telegram: el proceso depende de si la conversación es privada o no. La aplicación permite que cualquier usuario, a través de la propia app, denuncie un contenido que considera ilegal y que ha encontrado un canal, pero si estas conversaciones se producen entre usuarios o chats de grupo no existe esta opción. En su respuesta para nuestra investigación, Telegram asegura que en estos casos de chats privados se pueden hacer reportes directamente al equipo de abusos al correo [email protected]. Otra vía que ofrece la plataforma es pedir la eliminación automática de contenido ilícito a través del correo [email protected], pero en el caso de las conversaciones privadas no nos permitirá obtener enlaces directos al chat para que sean moderados. Debido a esto, nos limita a la opción de mandar la información del usuario, como su nombre o número. “Si envías una solicitud por correo, asegúrate de incluir enlaces (como t.me/... o @...) hacia el contenido en Telegram que crees que necesita atención de parte de nuestros moderadores”, aconseja la app

  • En Zangi: entramos en la conversación con el usuario y pulsamos los tres puntos que hay arriba a la derecha y tocamos sobre el botón de “Reportar”. Una vez pulsado, se abrirá una ventana donde podremos reportar al usuario. La propia plataforma informa de que no se notificará al usuario de la denuncia y que se “tenga en cuenta que los mensajes y el historial del usuario NO se almacenan en los servidores”.

Fuera de la aplicación, podemos denunciar un mensaje ilegal que nos haya mandado un usuario ante la policía o en un juzgado. Si es en España, Samuel Parra, abogado especializado en derecho electrónico, recalca que es muy importante comunicarlo directamente a la Policía Nacional. 

Ojo, no tenemos que descargar, hacer capturas o fotografiar el contenido, como indica en una infografía el perito judicial experto en delitos en redes sociales contra menores, Pablo Duchement. El especialista recomienda adjuntar enlaces web al material, apuntando la fecha y hora en la que lo encontramos. 

En el caso de Telegram, Parra sugiere compartir “algún elemento que identifique a esa cuenta o ese chat”, como el nombre de usuario o número de teléfono. “Solo usaría capturas de pantalla si en ellas no se ve pornografía infantil”, agrega el abogado. “Lo que no debemos hacer es reenviar el contenido a otras personas o guardarnos una copia de esas imágenes, ya que podríamos incurrir en un delito de distribución o posesión de pornografía infantil”, concluye el abogado. 

De igual forma, haríamos con Zangi.

En este artículo colaboraron Javier Sanz, criminólogo especializado en cibercriminalidad y análisis de conducta en el ciberespacio; Luis Santos Diz, criminólogo especializado en análisis criminal, investigación aplicada y prevención del delito, y Ernest Abelló, perito judicial, experto en protección de datos.

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