“¿Desde cuándo son los patéticos medios de comunicación tradicionales quienes deciden quién será nuestro próximo presidente? ¡Todos hemos aprendido mucho en las últimas dos semanas!”, escribió el presidente Donald Trump el 8 de noviembre de 2020 en su cuenta de Twitter (hoy X) cuando varios medios de comunicación empezaron a dar como ganador al demócrata Joe Biden en las elecciones realizadas cinco días antes y en las que él buscaba la reelección.
La víspera de la publicación de Trump, la agencia Associated Press (AP) y otros medios le dieron a Biden el triunfo en Pensilvania y, con eso, superó la barrera de los 270 votos del Colegio Electoral que necesitaba para garantizar su elección como presidente de Estados Unidos para el período 2021-2025. Es una victoria que Trump nunca reconoció y a partir de la cual construyó la falsa narrativa de un supuesto fraude que han sido descartados en más de 60 demandass y ya hemos desmontado repetidamente en Factchequeado.
Antes de responder a aquella pregunta de Trump, hay una aclaratoria necesaria: en Estados Unidos los medios no “deciden” quién gana la Presidencia, como decía en su mensaje Trump, los medios declaran a un ganador basado en el conteo de votos condado por condado y la verificación de tendencias hasta que estas son consideradas irreversibles. Y así se hará también en las elecciones de medio término, o midterms, del 3 de noviembre de 2026.
Eso es algo que viene haciéndose desde las elecciones de 1848, cuando AP inauguró su operación de conteo de votos en los comicios en los que Zachary Taylor (quien sería el último presidente electo por el hoy desaparecido Partido Whig, entonces el otro gran polo del sistema estadounidense) se impuso a Lewis Cass, del Partido Demócrata.
La razón es simple: en Estados Unidos las elecciones son administradas por los estados de acuerdo con el Artículo 1, Sección 4 de la Constitución y, por tanto, no existe un organismo federal que realice el conteo de votos o difunda los resultados. Esperar por resultados oficiales certificados provenientes de estados con diferentes reglas y ritmos puede tomar semanas, cuando el interés público impone la necesidad de conocer la información sobre ganadores de contiendas lo antes posible.
“Hace más de 170 años, poco después de nuestra fundación, AP intervino para ayudar a cubrir ese vacío. El objetivo era garantizar que el público contara con una fuente de información independiente y apartidista sobre los procesos electorales; ese es el papel que AP sigue desempeñando, casi dos siglos después”, explica Julie Pace, vicepresidenta sénior y editora ejecutiva de AP en una nota en la que la agencia explica cuál es su papel en el conteo de votos.
Desde entonces, otros grandes medios han creado sus propias operaciones para hacer seguimiento a las votaciones. Las tres grandes cadenas televisivas (ABC, CBS y NBC) empezaron a proyectar ganadores en las elecciones presidenciales de 1960 en las que el demócrata John F. Kennedy se impuso al republicano Richard Nixon. Diarios como The New York Times, The Washington Post o The Wall Street Journal tienen una operación de monitoreo de elecciones que suelen combinar con el servicio que les presta AP para, en ocasiones, hacer sus propias proyecciones.
Cómo hacen los medios para determinar quién ganó una elección
En el sistema electoral descentralizado que rige en Estados Unidos, cada estado establece la fecha en la que los resultados de los comicios deben ser certificados, a nivel de condado y luego estatal. Los tiempos pueden variar desde unos días (como en el caso de Delaware) hasta un mes después del día de las elecciones (como sucede en California), según indica la Asociación Nacional de Directores Estatales de Elecciones.
La espera puede parecer larga, sobre todo en elecciones presidenciales, o en contiendas muy reñidas, como se espera en algunas de las que se disputarán en varios distritos en las midterms del 3 de noviembre de 2026, que definirán qué partido controlará las cámaras del Congreso.
Para hacer el conteo, AP recopila los votos a partir de la información proporcionada por secretarios de condado y otros funcionarios locales con responsabilidad en la administración de elecciones. Además, monitorea los resultados de los sitios web estatales o de condado. AP explica en esta nota que los ganadores los determina su Equipo de Decisión especializado, compuesto por analistas electorales, investigadores y proyectistas de resultados que procesan la información la noche electoral.
La agencia dice que no presenta proyecciones ni predicciones sobre supuestos ganadores y sostiene que solo declara un ganador cuando se ha determinado que es imposible para el candidato contrincante alcanzar el triunfo.
“Cada declaración de un ganador por parte de AP se fundamenta en hechos. Si bien tenemos en cuenta factores como la trayectoria política de un estado o contienda, la recaudación de fondos, las encuestas previas a la elección y las estadísticas del voto anticipado, nunca declaramos a un ganador basándonos únicamente en estos elementos; porque una declaración de AP no es una suposición”, indica la agencia en esa misma nota.
AP asegura que en las últimas elecciones generales su precisión “ha superado el 99.9 %”. Solo en dos ocasiones de elecciones para legislaturas locales la declaración fue incorrecta y en “uno de ellos se debió a resultados erróneos proporcionados por las autoridades electorales, lo cual, históricamente, constituye la causa principal de los errores en la declaración de ganadores”.
¿Nunca se equivocan los medios al declarar o proyectar ganadores?
El caso más emblemático de un error al momento de declarar un ganador ocurrió en las elecciones presidenciales de 2000, cuando varios medios dieron el triunfo al candidato demócrata, el entonces vicepresidente Al Gore, por encima de George W. Bush, en Florida, que entonces era uno de los campos de batalla más codiciados por su condición de ‘estado péndulo’, esos que suelen cambiar de manos entre los partidos de una elección a otra y que le daba los votos necesarios en el Colegio Electoral para garantizar su elección como presidente.
La noche de las elecciones, el 7 de noviembre de 2000, cerca de una hora después de cerradas las mesas de votación en Florida, CBS, ABC, NBC, Fox, CNN y AP dieron el triunfo a Gore en el estado. Pero pocas horas después, ante la evidencia de algunos problemas con la interpretación de resultados de encuestas a boca de urna y un grave error en el conteo computarizado en el condado de Volusia (donde un precinto de 600 votantes le restó 16,000 votos al demócrata antes de que se corrigiera el error), se retractaron para declarar ganador a Bush. Tuvieron que corregir nuevamente para declarar la competencia “muy estrecha para declarar” (too close to call). AP también corrigió la primera declaración a favor de Gore, pero se abstuvo de nombrar a Bush como ganador.
Luego se sumó la disputa por los votos descartados o mal asignados en el condado de Palm Beach a causa del diseño de las boletas de votación (las llamadas papeletas mariposa) que supuestamente facilitaban que algunos electores marcaran al candidato conservador Pat Buchanan, (candidato postulado por el Partido Reformista), cuando tenían la intención de votar por Gore.
La campaña demócrata solicitó un reconteo manual en cuatro condados disputados, algo que concedió la Corte Suprema estatal, pero que la Corte Suprema de Justicia en Washington suspendió el 9 de diciembre de 2000 y en su sentencia, del 12 de diciembre, revocó la orden por considerar que “no se podría llevar a cabo de una manera constitucionalmente válida dentro del plazo establecido por la ley federal para resolver estas controversias”, indica en su fallo con el que se definió el resultado de la elección a favor de Bush. Gore aceptó su derrota el 13 de diciembre de 2000.
Medio siglo antes, se produjo una notable declaración de victoria equivocada: la que hizo el diario Chicago Daily Tribune el 3 de noviembre de 1948 al poner en circulación una versión que decía a página entera: “Dewey derrota a Truman”, en los comicios que enfrentaban al presidente demócrata Harry Truman y el gobernador republicano de Nueva York, Thomas Dewey.
Es una de las fotos más famosas de la historia política de Estados Unidos, un sonriente Truman muestra al público la edición del diario con ese titular que el mismo medio ha reconocido como “La más famosa equivocación en la historia electoral”, en un artículo publicado el 31 de octubre de 2020.
En esa ocasión no se trató de una falla en el conteo de votos. En su nota, el Chicago Tribune (que quitó el ‘Daily’ de su nombre en 1963) explica que una huelga de impresores obligó a producir la primera edición antes de lo habitual.
Las encuestas y la mayoría de los análisis políticos daban como claro favorito a Dewey sobre Truman. El diario tomó la decisión editorial de salir en su primera edición con esa noticia, basado en la experiencia de su veterano corresponsal en Washington, Arthur Sears Henning, quien pronosticó con total seguridad la victoria del republicano.
Ya se habían impreso cerca de 150,000 ejemplares cuando los resultados revelaron que la elección estaba mucho más reñida de lo previsto. El periódico modificó el titular en las ediciones posteriores, pero la foto quedó para la historia de las equivocaciones electorales.
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