En las elecciones de medio término, o midterms, del 3 de noviembre de 2026 se definirán las mayorías en ambas cámaras del Congreso federal de Estados Unidos, un hecho que puede marcar y condicionar la última mitad del gobierno de Donald Trump según ese control se mantenga en manos republicanas o, como pronostican los consolidados de encuestas del llamado voto genérico, pase a las de los demócratas en, al menos, una de las cámaras.
Todos los 435 escaños de la Cámara de Representantes están en disputa, mientras que en el Senado se definen 35, una tercera parte de los 100 puestos que lo integran. Y de todos esos, la pelea por el control del legislativo se reduce a lo que vaya a pasar en el 10% de los puestos: las mayorías se definirán en unos 50 distritos de la Cámara Baja y una decena en el Senado.
Esas estimaciones salen del seguimiento que hacen a las competencias políticas en Estados Unidos dos publicaciones especializadas que suelen usarse como referencia: la Bola de Cristal de Sábato, de Lary Sabato, director del Centro para la Política de la Universidad de Virginia, y el Reporte Político Cook, una publicación especializada independiente. Mientras el primero es considerado de tendencia centro izquierda, el segundo es valorado como de “mínimo sesgo” por la organización Media Bias Factcheck.
En el caso de la Cámara de Representantes, dentro de los distritos competitivos están los llamados distritos en disputa (o toss up, como se dice en inglés al acto de lanzar una moneda al aire), porque ninguno de los partidos tiene una ventaja clara para ganar. Representan en torno al 5% de los puestos en competencia. No son iguales para ambas publicaciones: el 20 de octubre de 2026 Sabato actualizó su conteo de distritos toss ups y los redujo de 20 a 12 (9 pasaron a “inclinados a demócratas”, mientras que uno que lucía inclinado a republicano pasó a toss up), mientras que Cook mantiene tiene 21 distritos catalogados como en disputa.
Hay otro grupo de distritos que también se consideran competitivos, pero donde uno de los partidos luce con mayores oportunidades de ganar, son los inclinados (lean, en inglés). Para la semana del 20 de octubre de 2026, Cook tenía en esa lista 25 distritos (7 demócratas y 18 republicanos), mientras que Sabato marcaba 36 (20 demócratas y 16 republicanos).
En el resto de los distritos, demócratas o republicanos tienen asegurada la victoria por la consolidación partidista que se ha venido produciendo en las últimas décadas y que hace que cada vez los votantes de algunas zonas del país luzcan sólidamente alineadas en términos políticos, un fenómeno acrecentado por la polarización que ha sido definido como el “electorado atascado”.
Hay varios factores que hacen que los distritos sean competitivos: desde el historial de votación y las fortalezas de los candidatos –sobre todo si ya ocupa el cargo y aspira a la reelección–, al estado de las encuestas y la recaudación de fondos de campaña. En Estados Unidos, cada vez más el clima político nacional altera las dinámicas locales que son las que deberían condicionar elecciones locales y regionales como las midterms. A tal punto que “las elecciones legislativas actuales pueden describirse (...) no solo como nacionalizadas, sino también como cada vez más centradas en la figura presidencial”, indica un grupo de académicos encabezados por Jamie Carlson de la Universidad de Georgia, en un estudio publicado el 11 de julio de 2025 en la Revista Trimestral de Estudios Presidenciales.
El factor gerrymandering en las midterms 2026
La mayoría de los distritos en competencia para estas midterms están concentrados en Arizona, California, Texas, Florida, Iowa, Michigan, Nueva York, Ohio, Pensilvania, Carolina del Norte, Virginia y Wisconsin (ver mapa de los distritos).
En el caso de California, Carolina del Norte, Texas, Ohio y Florida puede tener incidencia en el resultado el rediseño de algunos de esos distritos que se hizo en 2025, a mitad de década (y no como suele hacerse al final de esta, luego de los datos decenales del Censo). Se trata de un uso novedoso, por la escala a la que se ha hecho, del llamado gerrymandering, como se conoce a la manipulación de circunscripciones electorales para favorecer electoralmente a determinado partido político.
Para las midterms de 2026 Texas y Florida redibujaron sus distritos acatando el deseo expresado por el presidente Donald Trump de hacerlo para tratar de garantizar que los republicanos mantengan sus mayorías en el Congreso. Texas creó cinco distritos supuestamente favorables a los republicanos con la intención de reducir la delegación demócrata de los 12 representantes actuales a 8, y Florida dibujó cuatro que llevarían de ocho a cuatro el número de legisladores demócratas.
Las legislaturas de Alabama, Luisiana, Carolina del Norte y Tennessee, controladas por los republicanos, también redibujaron distritos para darle las posibilidades de un puesto más a los republicanos. Ohio hizo lo mismo, pero en su caso se debió al mandato constitucional que forzaba al estado a crear nuevos distritos porque los usados en los dos ciclos electorales previos no fueron adoptados con el apoyo bipartidista que manda la ley estatal. La medida facilitará a los republicanos desplazar a los dos representantes demócratas que tiene actualmente el estado.
En reacción al gerrymandering texano, el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, impulsó la iniciativa deordenó suspender los distritos que estaban vigentes y que habían sido diseñados por la comisión independiente que se encarga de esa tarea desde 2010 y, tras la aprobación en un referendo, se crearon cinco nuevas circunscripciones electorales en los que los demócratas compiten con ventaja y que llevaría de ocho representantes a tres el número de republicanos en la delegación de California en el Congreso federal.
En favor de los demócratas, en Utah, en noviembre de 2025, un juez estatal anuló un mapa elaborado por la legislatura controlada por los republicanos por considerar que estaba injustamente sesgado en contra de los demócratas y ordenó que se adoptara un mapa alternativo propuesta por un grupo centrista que preserva un distrito de tendencia demócrata que rodea Salt Lake City.
El factor Trump y su (im)popularidad
Sin embargo, el gerrymandering por sí solo no garantiza que el partido que promovió el mapa que le luce favorable termine quedándose con esos puestos. Un factor importante que se toma en cuenta es la tradición histórica estadounidense: desde las midterms del segundo mandato del demócrata Franklin Delano Roosevelt en 1938, el partido que controla el Poder Ejecutivo ha perdido escaños en la Cámara de Representantes, como muestra este trabajo de Brookings, un centro de estudios políticos de tendencia centroizquierda.
La popularidad del presidente ha sido un elemento en la ecuación, al punto que se considera que la baja aprobación de quien ocupa la Casa Blanca influye mucho en las posibilidades de éxito del partido de gobierno. De hecho, las dos excepciones a la regla se produjeron en 1998 y 2002. El primero, durante el gobierno de Bill Clinton, cuando los demócratas ganaron cuatro escaños tras el juicio político al presidente por el escándalo de Mónica Lewinsky favorecidos por el rechazo a lo que una mayoría considerba la politización del affaire del presidente con la exbecaria Monica Lewinsky que lo llevó a un juicio político en el Senado en febrero de 1999.
En 2002, los republicanos sumaron ocho representantes bajo el mandato del presidente George W. Bush, por el espaldo popular que tenía tras los ataques del 11 de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El punto de la popularidad presidencial no favorece a los republicanos para estas elecciones, considerando que el presidente Trump está atravesando por el punto más bajo de popularidad durante su segundo mandato. Entre el 28 de septiembre de 2026 al 9 de octubre de 2026, registró un 60.1% de rechazo, el máximo de su presidencia, de acuerdo con el consolidado de encuestas de la página especializada RealClearPolitics.
La marcha de la economía y la persistencia de la inflación, el aumento del costo de los combustibles impulsado por la guerra en Irán, un conflicto muy impopular, son temas que las encuestas identifican como los que evalúan mal los ciudadanos en la gestión del presidente, una mayoría de los cuales considera que sus políticas ha perjudicado a la economía, de acuerdo con una encuesta de NBC publicada el 20 de septiembre de 2026.
El factor hispano y los casos de Texas y Florida
El deterioro de la popularidad de Trump puede hacer que los republicanos pierdan el terreno que habían logrado en las elecciones de noviembre de 2024 en el electorado hispano cuando obtuvo el 48% del voto hispano, de acuerdo con una investigación del Pew Center, lo que ha sido el mejor desempeño obtenido por un candidato presidencial republicano entre la comunidad latina desde que empezó a contabilizarse esos datos con las primeras encuestas a la salida de los centros de votación en las elecciones presidenciales de 1972.
La aprobación del trabajo de Trump entre los votantes hispanos registrados ha bajado a, 24% según un informe del Pew Research Center publicado el 16 de octubre de 2026. Al comienzo de su segundo mandato, en febrero de 2025, era del 38%: una caída de 14 puntos porcentuales.
Pew estima que nacionalmente los hispanos votaron 51% por Kamala Harris y 48% por Trump. No existen en este análisis estimaciones verificadas para cada distrito: ni la composición demográfica ni el resultado total permiten deducirlas.
De acuerdo con el estudio de Pew, los demócratas tienen ahora una ventaja de 27 puntos porcentuales sobre los republicanos entre el conjunto de los votantes hispanos registrados, pero el 65% de los hispanos que votaron por Trump en 2024 dijeron que apoyan al candidato republicano en su distrito para estas midterms, mientras que el 11% indicó que votaría por el candidato demócrata.
Ese es uno de los factores que complica las perspectivas de triunfo de los republicanos en distritos que fueron creados con la intención de favorecerlos en estas elecciones, como varios en el sur de Texas (15, 28, 34 y 35) y otro grupo en Florida (14, 22 y 25), donde existen importantes comunidades hispanas que contribuyeron a la victoria de Trump en 2024
El 25% de los votantes latinos de Trump en 2024 afirman que, probablemente o con seguridad, no volverían a votar por él, de acuerdo con una encuesta publicada el 27 de mayo de 2026 por UnidosUS, la mayor organización hispana de defensa de derechos civiles de de la comunidad latina en Estados Unidos. En comparación, ese estudio indica que solo el 5% de los que votaron por la demócrata Harris en 2024 señalan que no volverían a votar por ella.
La impopularidad del Partido Demócrata
Hay que considerar que el descontento con Trump y la administración republicana no se traduce de manera directa en un cambio de voto hacia los demócratas. Los votantes insatisfechos pueden abstenerse de participar o esperar hasta última hora para decidir a quién apoyar y, en ese caso, decantarse por algún republicano.
Una encuesta de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research publicada el 3 de octubre de 2026 mostraba que los demócratas habían ganado terreno en temas clave como economía o costo de vida (affordability), que son donde Trump está peor valorado.
El 37% de los votantes registrados consultados se inclinaron por los demócratas en la pregunta de quién manejaría mejor la economía (casi el doble de los que lo hacían en febrero) ante el 31% que optó por los republicanos. Además, 38% de los votantes registrados afirmó que los demócratas gestionarían mejor el costo de vida, frente al 27% que opinó lo mismo de los republicanos.
Aunque son datos positivos para los candidatos demócratas, la encuesta indica que pocos votantes creen que alguno de los dos partidos se centre en personas como ellos y tienen poca confianza en que los demócratas tengan presentes sus problemas.
Además, los sondeos de opinión indican que el 53.4% de los votantes tiene una opinión desfavorable del Partido Demócrata, de acuerdo con el agregado de encuestas de la página especializada FiftyPlusOne. Ese mismo monitoreo muestra a los republicanos en una posición ligeramente peor, con el 56.4%.
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