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No, ni Alemania ha descubierto la cura del coronavirus, ni la causa de la enfermedad es una bacteria, ni la OMS ha prohibido hacer autopsias

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Si solo tienes unos segundos, lee estas líneas:
  • Se ha viralizado una cadena de WhatsApp que afirma que Alemania ha encontrado la cura para el coronavirus al desobedecer una supuesta ley mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de no realizar autopsias.
  • En realidad, ni Alemania ha descubierto la cura del coronavirus ni la OMS ha prohibido hacer autopsias. Además, el COVID-19 lo causa un virus y no una bacteria, al contrario de lo que indica la cadena.
  • No hay evidencias de que la hoja de guayaba prevenga o revierta los síntomas del COVID-19.
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Circula por WhatsApp una cadena que dice que en Alemania ya se ha encontrado la cura para el coronavirus, gracias a que los médicos del país desobedecieron "la ley mundial de la salud OMS" de no realizar autopsias a los fallecidos por coronavirus. Esta sería la manera en la que habrían hallado que la causa del COVID-19 "no es un virus", sino "una bacteria que produce la muerte" haciendo que "se formen coágulos en la sangre". Se trata de una desinformación que circula desde hace meses, cuya versión italiana y ecuatoriana se mueven desde 2020 y ya han sido desmentidas por Maldita.es, medio cofundador de Factchequeado. Te contamos lo que sabemos al respecto.

Alemania no ha descubierto la cura del COVID-19 y la enfermedad no la causa una bacteria

En la cadena de WhatsApp, se dice que la causa de la infección por coronavirus es una bacteria que mata por trombosis y no neumonía. Además, se indica que "en Alemania, violaron el protocolo de recomendación de la OMS e hicieron una autopsia a un cadáver que murió por Covid-19".

Se trata de un contenido que ya circulaba en 2020 asegurando que quien había hecho estos descubrimientos era Italia. Existe una investigación en Italia, no Alemania, en la que, precisamente en 2020, se hicieron 38 pruebas post mortem de los pulmones de pacientes infectados por COVID-19 en los hospitales Luigi Sacco, en Milán, y Papa Giovanni XXIII, en Bérgamo.

Los resultados de estos análisis se dieron a conocer originalmente a través de este preprint el 22 de abril de 2020, publicado posteriormente el 8 de junio de ese mismo año en la revista científica The Lancet Infectious Diseases. Sin embargo, estos no concluyen lo que dice la cadena, ni mucho menos afirman haber hallado la cura.

Por un lado, este artículo científico confirma que el origen es viral, y no bacteriano. Además, sus resultados apuntan a que el patrón predominante en las lesiones pulmonares de estos pacientes es el daño alveolar difuso (DAD), lo que coincide con lo observado en las infecciones por SARS-CoV y MERS-CoV, los otros 2 coronavirus que afectan a humanos.

Ahora bien, es cierto que uno de los hallazgos de esta investigación es la presencia de trombos de fibrina plaquetaria en pequeños vasos arteriales. “Esta importante observación se ajusta al contexto clínico de la coagulopatía (menor capacidad de coagulación de la sangre), frecuente en los pacientes de COVID-19”, indican los autores.

Que las trombosis puedan ser uno de los efectos del virus no es ninguna novedad. Desde que se empezó a tratar pacientes con COVID-19 en China, se sabe que en los casos graves existen trastornos de la coagulación que requieren tratamiento.

Por eso, desde el 13 de marzo de 2020 la OMS recomienda el uso de heparina de bajo peso molecular en la gestión clínica de los enfermos a los que se sospeche que puedan estar afectados de COVID-19 para prevenir las complicaciones relacionadas con el "tromboembolismo venoso".

Los anticoagulantes ya se utilizan para tratar el COVID-19, pero no se consideran la cura definitiva

Los resultados del artículo científico van en la línea del resto de estudios clínicos que se han hecho hasta la fecha: que el COVID-19 está relacionado con la coagulopatía y la trombosis. “Por ello, se ha propuesto el uso de anticoagulantes por ser potencialmente beneficiosos para los casos más complicados de esta enfermedad, aunque su eficacia y seguridad no han sido demostradas”, señalan los investigadores.

Los anticoagulantes son fármacos que ayudan a reducir el riesgo de padecer una coagulopatía, un trastorno del proceso de coagulación de la sangre por el exceso de respuesta inmunológica (la llamada “tormenta de citoquinas”) de nuestro organismo frente a la acción del virus.

Como explican en la página web de la organización sanitaria Cochrane, los anticoagulantes son medicamentos que evitan la formación de coágulos nocivos, pero también pueden causar efectos no deseados como hemorragias. Según indican, algunas guías recomiendan administrar anticoagulantes cuando las personas ingresan por primera vez en el hospital con COVID-19.

“Aunque la confianza en la evidencia es muy limitada, las personas que reciben anticoagulantes podrían tener una tasa de mortalidad menor en comparación con las que no reciben ningún anticoagulante”, señalan.

El fallo respiratorio es la principal causa de muerte por COVID-19, por lo que no se "ha estado tratando mal la enfermedad"

Por las evidencias hasta la fecha, el fallo respiratorio es la principal causa de muerte en la enfermedad de COVID-19, tal y como indica este artículo de The Lancet Respiratory Medicine y otras investigaciones. Aunque es importante recordar que en muchos casos intervienen otras causas, debidas, entre otros factores, a condiciones previas.

Según explicaba Sergio Harari, director de la Unidad Operativa de Neumología del Hospital San Giuseppe de Milán, en una entrevista al diario italiano Corriere della Sera, por mucho que algunos pacientes desarrollen trastornos tromboembólicos, “la gran parte de los fallecimientos es debido a una neumonía intersticial y por insuficiencia respiratoria”. Y añade: “Decir que no hay que intubar a los pacientes está totalmente fuera de lugar”.

En el mismo sentido se pronunciaba Pepe Alcamí, virólogo e inmunólogo del Instituto de Salud Carlos III en esta nota publicada en Maldita.es. En su opinión, afirmar que “estamos ante una enfermedad equivocada es insensato”. Alcamí recordaba que los respiradores salvan vidas y explicaba que muchos pacientes intubados -más de la mitad- sobreviven y que , si no se les intubase, morirían.

La realización de estas autopsias no desobedecía una supuesta "ley mundial" de la Organización Mundial de la Salud

Además de que entre las competencias de la OMS no se encuentra la elaboración de leyes, y mucho menos de carácter "mundial", como se afirma en la cadena, la organización no ha sugerido prohibir la realización de autopsias en casos positivos de infección por el nuevo coronavirus.

De hecho, a través de este documento sobre la prevención y el control de infecciones para la gestión segura de cadáveres en el contexto del COVID-19, proporciona las medidas técnicas y ambientales de control necesarias para estos análisis post mortem. Es decir, no solo no las prohíbe, sino que facilita los detalles para poder llevarlas a cabo.

Al principio de la crisis sanitaria, en muchos países la realización de autopsias en casos de SARS-CoV-2 positivo estuvo limitada y regulada. En el caso de Italia, este comunicado del Ministerio de Salud, publicado el 8 de abril de 2020, apuntaba que "no debían realizarse autopsias durante todo el periodo de la fase de emergencia en casos confirmados de COVID-19, tanto si el paciente falleció mientras estaba hospitalizado como si murió en casa".

Sin embargo, 2 párrafos después, especificaba que, “en caso de ejecución del examen [...], además de una cuidadosa evaluación preventiva de riesgos y beneficios asociados con este procedimiento, y la aplicación de todas las precauciones durante la asistencia al paciente” estos solo podrán realizarse “en aquellas salas del sector que garanticen las máximas condiciones de seguridad y protección de enfermedades infecciosas para los operadores en el entorno de trabajo”.

Aurelia Fonda, secretaria de Prevención de Salud en el Ministerio italiano, confirmó que sí era posible llevar a cabo estas prácticas si se disponía de las medidas de bioseguridad adecuadas detalladas en el propio documento ministerial.

Por su parte, los investigadores destacan en el artículo que "las autopsias fueron realizadas en salas de aislamiento para infecciones que se transmiten por el aire utilizando los Equipos de Protección Individual (EPI) adecuados", siguiendo las recomendaciones oficiales.

No hay evidencias de que la hoja de guayaba prevenga o revierta los síntomas del COVID-19

Al final de la cadena, también se asegura que la hoja de árbol de guayaba puede "prevenir o revertir" los efectos del COVID-19. En la publicación recomiendan que preparemos una infusión con las hojas de esta planta: "Si uno no tiene síntomas de COVID-19, puede tomar esta infusión una vez al día (por la noche) para ayudar a prevenir la infección". Sin embargo, no hay evidencias de que la hoja de guayaba prevenga o revierta los síntomas del COVID-19.

Esta última parte de la cadena también ha sido compartida en otras redes como Facebook. A lo largo del texto, un tal Carlos José Mann, que se presenta como "investigador botánico y herborista con más de 15 años de práctica", va enlazando más de 10 estudios científicos que supuestamente respaldan sus afirmaciones.

Pero ninguno de estos estudios es específico sobre los efectos de la hoja de guayaba para tratar el COVID-19. Además, gran parte de estas investigaciones son in vitro (en laboratorio) o in vivo con animales.

Un estudio de 2007, que se puede encontrar en la revista Science Direct, concluyó que "los extractos de hoja de guayaba son un potente agente antiglicante y anticoagulante". Fue realizado in vitro, en un laboratorio, no en personas.

Esta investigación de 2010 y esta otra de 2011 examinaban las propiedades antiinflamatorias de extractos de hoja de guayaba en ratas. También se investigó este efecto en un estudio de 2014 "in vitro e in vivo [en animales]", que puedes consultar en PubMed. Y este estudio de 2012 concluía que "el té de guayaba promete ser eficaz para el control de los virus de la influenza epidémica y pandémica".

Pero como decimos, ninguna de estas publicaciones son específicas sobre el COVID-19 ni plantean que las hojas de guayaba previenen o revierten sus síntomas. Es importante tener en cuenta que ningún alimento o bebida previene o cura el coronavirus, como explica esta nota.

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