El delantero estadounidense Folarin Balogun fue expulsado con una tarjeta roja directa por una falta que cometió sobre el jugador Tarik Muharemović durante el partido ante Bosnia y Herzegovina que Estados Unidos ganó 2-0 en los dieciseisavos de final del Mundial el 1 de julio.
En Factchequeado revisamos el Reglamento de la Copa Mundial 2026 y encontramos que en su artículo 10.5 se establece que si un jugador recibe una tarjeta roja directa o doble amarilla, queda automáticamente suspendido del siguiente partido. Por ende, bajo el reglamento de la FIFA, Balogun no iba a poder jugar en Seattle contra Bélgica en el partido del 6 de julio de octavos de final.
Pero el 5 de julio la FIFA anunció que el Comité Disciplinario –basándose en el artículo 27 del código disciplinario– había suspendido la ejecución de la sanción contra Balogun derivada de la tarjeta roja, permitiéndole así jugar en el partido contra Bélgica.
De acuerdo con el comunicado, este comité tomó la decisión bajo el artículo 27 del código disciplinario, que le autoriza “suspender total o parcialmente la ejecución de una medida disciplinaria” y someter al sancionado “a un periodo de prueba de uno a cuatro años” que puede ser revocado si comete otra infracción “de naturaleza y gravedad similares”.
El presidente Donald Trump, en la mañana del 6 de julio, indicó que él había pedido a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, revisar la suspensión porque, a su juicio, Balogun no había cometido infracción y era “injusto” penalizarlo. Trump aseguró que no le dijo a Infantino qué hacer, más allá de solicitar una revisión.
Infantino, en un comunicado publicado el 6 de julio, indicó que la decisión fue tomada por el comité disciplinario de la FIFA, que es un órgano autónomo, y que él se entera de esas decisiones “cuando son emitidas”.
Crítica internacional
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), acusó a la FIFA de haber “cruzado una línea roja” y calificó la medida como “sin precedentes, incomprensible e injustificable”, argumentando que una suspensión mínima de un partido tras una roja no debería tratarse como una opción discrecional, recordando que otros jugadores en el torneo han recibido tarjetas rojas y no han tenido trato preferencial.
Entre esos casos, figuran futbolistas latinoamericanos que sí cumplieron la suspensión automática después de recibir una tarjeta roja. El mexicano César Montes fue expulsado en el debut de México ante Sudáfrica y quedó fuera del siguiente partido contra Corea del Sur. El paraguayo Miguel Almirón también recibió una roja en el partido ante Turquía y la FIFA confirmó que debía cumplir un partido de suspensión en el siguiente encuentro de su selección contra Australia.
La federación belga expresó estar “estupefacta” por la decisión, indicando que la FIFA no le había dado decisión ni explicación formal, y anunció que impugnaría la elegibilidad de Balogun pero la apelación fue rechazada por la FIFA.
El canciller belga, Maxime Prévot, dijo que “si una llamada es realmente la razón de esta incomprensible decisión, esto sería una violación flagrante a las reglas más básicas del fútbol y el deporte”.
Sepp Blatter, expresidente de la FIFA –y quien tuvo que renunciar tras escándalos de corrupción en 2015– dijo en su cuenta de X que “las tarjetas rojas no pueden ser anuladas por llamadas de políticos” y el fútbol “jamás debe convertirse en el terreno de juego del poder político”.
La BBC reporta que en la historia de los Mundiales de fútbol se han emitido 188 tarjetas rojas y que solamente un jugador había escapado de la suspensión, que para entonces todavía no era automática. Se trata del brasileño Manuel Francisco dos Santos (conocido como “Garrincha”), quien fue expulsado en la semifinal Brasil-Chile de 1962.
La FIFA indica en su página web oficial que Garrincha fue autorizado a jugar porque “el público chileno se había quedado tan cautivado [con el brasileño] que, junto con el presidente de Chile, Jorge Alessandri, encabezaron con éxito una petición para permitirle jugar en el partido”. Brasil ganó la final ese año contra Checoslovaquia 3-1.
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