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Qué es el “espejismo rojo” y el “sesgo azul” y por qué la fluctuación en el conteo de votos no evidencia fraude electoral

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 Si sólo tienes unos segundos, lee estas líneas:

  • Los cambios de ventaja durante un escrutinio no son evidencia de fraude, aunque el presidente Donald Trump y algunos de sus seguidores lo han señalado como evidencia de irregularidades, sin presentar pruebas. 
  • AP explica que los resultados se reportan por lotes, grandes cantidades de votos que pueden cambiar las tendencias. Además, está el efecto del voto por correo, que suele tardar más en ser procesado de acuerdo con el sistema de conteo en cada estado. 
  • Una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) identificó el fenómeno del “espejismo rojo” y el “sesgo azul” para explicar cómo las fluctuaciones tienden a favorecer a los demócratas, que suelen votar más por correo.
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Cierran las urnas de votación un día de elecciones en Estados Unidos e inmediatamente comienza el conteo de votos en los condados. Los primeros números dan la ventaja a uno de los candidatos. Pero a medida que avanza el escrutinio, esa distancia se reduce y, en cuestión de horas, desaparece. Cuando, al final del proceso, el ganador no es ese que originalmente lucía adelante, muchos podrían preguntarse cómo fue posible que pasara eso. posiblemente alguien sugiere (o acusa) que hay fraude en el conteo.

No es necesariamente una maniobra sino un fenómeno que sucede en paralelo en el proceso de escrutinio que se ha definido, por un lado, como el “espejismo rojo” y, por el otro, como el “sesgo azul”. Es cuando los candidatos republicanos (los rojos) inicialmente muestran ventaja en el conteo hasta el momento en el que los demócratas (azules) empiezan a acortar distancia y, en algunos casos, tomar la delantera. Ese fenómeno se ha profundizado en las últimas dos décadas en la medida que se ha popularizado el voto por correo.

Así pasó tras las primarias en California del 2 de junio de 2026, cuando el candidato republicano a alcalde de Los Ángeles, Spencer Pratt, parecía que lograría el segundo lugar para enfrentarse a la alcaldesa demócrata, Karen Bass, en las elecciones de medio término (midterms) del 6 de noviembre de 2026. El sistema californiano de primarias sin afiliación partidista hace que los dos candidatos más votados en la primaria compitan por el puesto en los comicios generales, independientemente del partido al que pertenezcan.

Aunque la agencia AP declaró esa misma noche que Bass había logrado el primer lugar en las primarias, se tomó cinco días para darle el segundo lugar a la concejal demócrata Nithya Raman, debido a la conocida lentitud del proceso de recuento de votos de California, en el que se contabiliza el voto ausente o por correo recibido hasta siete días después de la jornada electoral si está sellado el día de los comicios. En el condado de Los Ángeles, casi el 82% de los votos depositados en las primarias fue mediante correo, de acuerdo con los datos oficiales.

“¿Alguien ha estado observando la elección FRAUDULENTA que está ocurriendo en California?”, escribió el presidente Donald Trump en su red Truth Social el 7 de junio de 2026 a las 11:02 pm, unas tres horas después de que Raman superara a Pratt en el escrutinio en el que finalmente se impuso, sugiriendo –sin pruebas– que la tendencia que favorecía a la demócrata era producto de alguna manipulación.

Las razones por las que fluctúa el voto

Pese a lo que se empeña en repetir Trump,  la historia enseña que una fluctuación en los resultados, incluso un cambio radical, no es evidencia de fraude, porque los números que empiezan a conocerse apenas cerradas las mesas de votación son incompletos, dependen de los precintos que vayan reportándose y, finalmente, del conteo del voto por correo, cuyas reglas para procesarlo cambian de estado a estado.

Una vez cerrados los centros electorales, cada precinto empieza su proceso de conteo y comunicación de votos a la junta electoral del condado. Eso se va produciendo por lotes, por lo que es normal que durante la noche electoral las tendencias cambien a medida que avanzan las horas, según los precintos sean mayoritariamente demócratas o republicanos.

“Los funcionarios electorales suelen contar y comunicar los resultados por lotes, lo que significa que miles de votos pueden sumarse a los totales de una sola vez. Se trata de una parte habitual del proceso”, dice David Scott, vicepresidente de elecciones de AP, en una nota en la que la agencia habla sobre el trabajo que realiza en las elecciones para declarar a los ganadores antes de que se tengan los resultados certificados, un trabajo que hace desde 1848 ante la falta de un ente electoral nacional que cumpla esa función en Estados Unidos, como explicamos en esta nota de Factchequeado.

Por la llamada Cláusula Electoral de la Constitución (Artículo 1, Seccióin 4), cada estado administra las elecciones según sus propias normas. El voto presencial el día de las elecciones tiene similitudes, salvo horarios y los sistemas de votación que se emplean. Las grandes diferencias radican en cómo procesan y cuentan boletas enviadas por correo, boletas provisionales y las emitidas por personal militar o ciudadanos que estén viviendo en el extranjero, como indica en esta página la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.

Por ejemplo, mientras estados como Florida, Georgia y Delaware, entre otros, tienen como límite para recibir el voto por correo la hora de cierre de las urnas del día de la elección, California, Nevada, Alaska y otros más, aceptan esas boletas hasta varios días después de los comicios, siempre que el sello postal haya sido puesto a más tardar ese mismo día de la votación. Luisiana tiene un sistema único en el país que exige que los votos por correo se reciban hasta las 4:30 pm del día previo a las elecciones.

Eso puede complicar el conteo, pues, mientras en algunos estados los votos por correo se van procesando a medida que se reciben y se suman al empezar el escrutinio la noche electoral, en otros su certificación y conteo empieza al cierre de las mesas de votación. En el caso de los estados que aceptan votos varios días después de las elecciones, ese caudal de sufragios por correo puede terminar cambiando el resultado inicial, como fue el caso de las recientes primarias para la alcaldía de Los Ángeles.

Las diferencias entre partidos al votar por correo

Diversos estudios indican que hay una división partidista en el uso del voto por correo: es más usado por votantes demócratas que por republicanos. Una investigación del Laboratorio de Datos y Ciencia Electoral del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés) indica que en las elecciones presidenciales de 2024, el 37% de los demócratas votó en ausencia, frente al 24 % de los republicanos. En 2020, con las restricciones que se impusieron durante la pandemia del coronavirus, esa cifra llegó a ser del 60% entre demócratas y 32% entre republicanos. Pese a la baja registrada en las presidenciales de 2024, el estudio asegura que la modalidad gana cada vez más aceptación.

Hay ocho estados que envían automáticamente boletas por correo a todos los votantes registrados activos antes del día de las elecciones: California, Colorado, Hawái, Nevada, Oregón, Utah, Vermont y Washington. En 29 estados cualquier votante puede solicitar y enviar una boleta por correo sin tener que justificar el motivo, y en 13 estados, se conceden solicitudes de boletas por correo cuando el votante expone una razón por la cual no puede votar en persona.

En otro trabajo en el que se estudia el “sesgo azul” (demócrata), los investigadores del MIT indican que “los resultados de las elecciones presidenciales se vuelven ‘más azules’ —es decir, más favorables a los demócratas— durante el periodo de recuento posterior a la noche electoral” y que ese desplazamiento se debe “probablemente a que tanto las papeletas enviadas por correo (voto ausente), que llegaron tarde como las papeletas provisionales tendían a favorecer de manera desproporcionada a los demócratas”.

Ese fenómeno ha sido aprovechado por Trump y otros que difunden narrativas sin fundamento sobre el proceso electoral para denunciar supuestas irregularidades en los escrutinios, sugiriendo que los cambios en las tendencias se debe a que los demócratas están “volcando votos” a última hora para garantizar el triunfo.

Pese a que Trump suele votar por correo, él ha sido muy crítico de la modalidad, que asegura, sin que haya presentado pruebas que lo respalden, que es un mecanismo que favorece el fraude a favor de los demócratas y ha tratado de limitar su uso desde el Ejecutivo.

El 31 de marzo de 2026, el presidente firmó una orden ejecutiva con la que buscaba prohibir al Servicio Postal (USPS) enviar papeletas de voto por correo a cualquier votante que no figurara en una lista federal, pero el 14 de septiembre de 2026 la Corte Suprema bloqueó la posibilidad de que se aplicara esa decisión para las midterms de 2026 argumentado que violaría “la Ley de Procedimiento Administrativo, dado que los funcionarios electorales estatales y locales no disponen de tiempo suficiente para implementar la norma de manera razonable antes de dichos comicios”.

El 4 de noviembre de 2020, al día siguiente de las elecciones que terminaría perdiendo ante el demócrata Joe Biden, Trump se preguntaba en un mensaje en su cuenta de Twitter (ahora X): “¿Cómo es que, cada vez que se contabilizan remesas de votos por correo, los resultados son tan devastadores en cuanto a su porcentaje y su poder de destrucción?”, sugiriendo, en un mensaje posterior, que en “estados dirigidos y controlados por demócratas (...) esos votos empezaron a desaparecer mágicamente a medida que se contabilizaban remesas de papeletas que aparecieron por sorpresa. ¡MUY EXTRAÑO!”.

La agencia AP señala que los funcionarios electorales “cometen errores de vez en cuando. Esos errores casi siempre se detectan en cuestión de minutos. A veces, en cuestión de segundos” que la publicación de datos electorales por lotes tras el cierre de las urnas es la razón por la que se producen grandes cambios en los totales mostrados. Además, expertos de organizaciones que promueven los derechos ciudadanos, como el Brennan Center for Justice, aliada de Factchequeado, advierte que los resultados que se muestran la noche de las elecciones no son finales ni marcan una tendencia irreversible, por lo que los cambios que se vean en el proceso de escrutinio no son producto de una manipulación de votos para favorecer a algún candidato o partido.

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