El voto latino llega a las elecciones intermedias de 2026 como el bloque electoral de mayor crecimiento en Estados Unidos: joven, diverso y con peso decisivo en varios estados clave.
El 31% de los votantes latinos elegibles tiene entre 18 y 29 años, comparado con el 20% del electorado nacional. Mientras el 48% de todos los votantes elegibles tiene más de 50 años, entre los hispanos esa cifra es solo el 33%.
Además, la población latina sigue concentrada básicamente en los mismos estados que en 2024; lo que cambia rumbo a 2026 no es el mapa demográfico, sino qué estados y distritos dentro de ese mapa se han vuelto decisivos para el control del Congreso.
Según el análisis más reciente del Pew Research Center, publicado en 2024 y basado en datos del Censo 2022, más de la mitad de los votantes latinos elegibles sigue concentrada en 5 estados: California, Texas, Florida, Nueva York y Arizona. El Pew estima que aproximadamente el 25% del electorado elegible en Arizona es latino (1 de cada 4); en Nevada, la proporción ronda entre el 20% y 22%, es decir, aproximadamente 1 de cada 5 votantes elegibles.
El dato reciente de una encuesta publicada en abril de 2026 por Somos Votantes, una organización de participación cívica latina, indica 8 estados donde las elecciones del 3 de noviembre de 2026 podrían estar más reñidas: Arizona, Nevada, Texas, Wisconsin, Michigan, Georgia, Carolina del Norte y Nuevo México.
De acuerdo con el Pew Research Center, en 2024 los latinos representaban alrededor del 14.7% de todos los votantes elegibles en Estados Unidos (36.2 millones de personas), una cifra que ronda el 15% y que pesa en la disputa por el Congreso. Con base en ese mismo ritmo de crecimiento, Pew calcula que el electorado latino aumenta en torno a 1.4 millones de personas por año.
El voto latino: ni rojo ni azul
Los latinos no votan en bloque y nunca lo han hecho. La votación de las presidenciales en 2024 y lo que se ve venir, según las proyecciones de las encuestas, para las elecciones intermedias de 2026, muestra un electorado impredecible.
Por ejemplo, en Texas, el Distrito 9 del Senado estatal (SD‑9), en el área de Fort Worth y alrededores, era un asiento legislativo considerado “históricamente republicano”: llevaba más de 30 años en manos del Partido Republicano; Donald Trump lo había ganado por alrededor de 17 puntos en 2024. En una elección especial de 2026, ese distrito eligió para el escaño en el Senado estatal al demócrata Taylor Rehmet, que derrotó a la republicana Leigh Wambsganss pese al respaldo directo de Trump y a que ella gastó mucho más en la campaña (ver aquí el comparativo entre Rehmet y Wambsganss con datos públicos). Análisis posteriores muestran que el cambio se debió, en buena medida, a un giro fuerte del voto latino en el distrito. Los latinos representan casi el 34% del Distrito 9 del Senado.
Un informe de Voto Latino habla de “participación histórica” de los latinos en las elecciones primarias demócratas de marzo de 2026 en condados de mayoría latina de Texas, con un aumento del 149% de participación respecto a 2022; en esa misma elección casi el 69% de los votantes latinos emitiendo su voto durante el periodo de votación anticipada. Para esta organización, estos datos son la prueba de una “Latino Wave” (ola latina) que puede alterar la cartografía política en la elección de medio término.
Fuera de Texas, en el Valle Central de California, un reportaje de The New York Times describe un panorama donde el giro hacia los republicanos observado en 2024 entre trabajadores agrícolas latinos hace que varios distritos que eran claramente demócratas pasen a estar en disputa, y donde tanto el Partido Republicano como el Demócrata invierten recursos sin dar por sentado el comportamiento de los votantes hispanos.
El perfil demográfico de los votantes latinos que describimos para las elecciones de 2024 en Factchequeado, con datos del Pew Research Center, sigue vigente:
El electorado latino sigue siendo el más joven del país, aunque eso no se traduce en votos: los jóvenes latinos votan menos que los mayores.
Con una proporción de mayores de 50 años muy inferior a la del electorado general.
Con niveles de educación universitaria algo más bajos que la media nacional.
Un descenso en el apoyo a Trump
En 2024, Trump obtuvo el 48% del voto latino —el porcentaje más alto para un candidato republicano en la historia, según el Pew Research Center, pero una encuesta nacional de la Florida International University publicada en abril de 2026 confirma que ese apoyo se evaporó fuera de Florida: casi 7 de cada 10 de los latinos (67%) ahora desaprueba a Trump.
El 60% de esos votantes latinos encuestados dijo que votará demócrata el 3 de noviembre de 2026, y solo el 29% de los latinos independientes —el grupo que más incidió en el resultado de 2024— aprueba su gestión.
Mientras en estados como California, Texas y Arizona los latinos desaprueban a Trump por márgenes amplios, en Florida la diferencia es mucho menor. Entre los cubanos el contraste es aún más marcado: el 53% apoya a Trump —el grupo con mayor respaldo al presidente en todo el electorado— y el 71% respalda sus políticas de deportación. En cambio, entre puertorriqueños y mexicoamericanos el rechazo es de los más altos de toda la encuesta.
Varias encuestas muestran ventaja demócrata entre latinos de cara a 2026, aunque la magnitud varía notablemente según la fuente y el momento en que se hicieron.
En noviembre de 2025, una encuesta bipartidista de UnidosUS sobre votantes latinos —difundida por CBS News como parte del proyecto The Road to 2026— detectó una ventaja de más de 20 puntos a favor de los demócratas entre hispanos en la boleta genérica para el Congreso.
En marzo de 2026, Equis Research, una organización especializada en el electorado latino que se autodefine como no partidista, situó esa ventaja en 19 puntos (54% vs. 35%) en su sondeo nacional exclusivo de votantes latinos.
Fox News, que suele difundir proyecciones cualitativas y sondeos nacionales de voto general, ha publicado varias encuestas sobre las elecciones de medio término de 2026, pero sin desgloses detallados del voto latino en la boleta al Congreso. Sin embargo, en marzo de 2026, Rasmussen Reports, una encuestadora históricamente más favorable a los republicanos, publicó que entre los “hispanos y otras minorías”, la brecha en la boleta genérica se reducía a solo 3 puntos (44% a favor de los candidatos demócratas al Congreso, frente a 41% por los republicanos)
Según datos comparativos de las principales encuestas postelectorales de minorías de 2020 y 2024, los márgenes demócratas cayeron 23 puntos entre los hombres latinos en ese periodo, lo que mantiene viva la preocupación de estrategas demócratas sobre un flanco masculino y de clase trabajadora más abierto al discurso republicano.
La economía, el mismo tema que alejó a los latinos de Biden en 2024, es ahora lo que más los aleja de Trump
Entre los votantes latinos, la economía es uno de los temas que encabezan las preocupaciones. Según un análisis del Pew Research Center de noviembre de 2025, el 65% dijo desaprobar el enfoque del gobierno en materia de inmigración y el 61% afirmó que las políticas económicas de Trump habían empeorado la situación monetaria.
Según una encuesta de Equis Research realizada entre el 10 y el 20 de marzo de 2026 con 2,000 votantes hispanos registrados, la relevancia de la inmigración cayó tras la guerra con Irán —del 27% al 8% como tema prioritario—, mientras la economía subió del 35% al 44%. La inmigración, sin embargo, sigue siendo un tema importante para este electorado.
De acuerdo con el mismo estudio, los latinos siguen siendo los más propensos a aprobar el control en la frontera, pero rechazan el enfoque de control migratorio en el interior del país. Casi tres de cada cuatro latinos (72%) quieren ver cambios, ya sea que eso signifique apoyar la reforma del ICE para prevenir la violencia y garantizar la rendición de cuentas (37%) o abolir el ICE porque está fuera de control y ninguna formación o rendición de cuentas podría reformarlo (35%).
Los datos lo confirman: no existe un “voto latino” único, este electorado apoya candidaturas según sus resultados, premia o castiga si la economía va bien o va mal; puede elegir a un republicano para presidente y a un demócrata para el Congreso en la misma boleta, según Equis Research, UnidosUS y otros estudios.
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