Por Alberto Andreo Sandoval para Factchequeado
Durante una de las audiencias en las que Robert Kennedy Jr., secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, compareció ante el Congreso, el representante republicano Tim Walberg le preguntó, el 17 de abril de 2026, por la responsabilidad de sus políticas sobre los brotes de sarampión que ha vivido el país bajo su mandato.
Kennedy Jr. respondió que bajo su “liderazgo” obtuvieron mejores resultados “que cualquier otro país del mundo” en la lucha contra el sarampión y que lo estaban “eliminando”. Comparó la situación en Estados Unidos en 2025, cuando hubo, dijo “aproximadamente 2,200 casos”, con la de México, del que señaló que registró “casi, más de tres veces ese número” teniendo “un tercio de nuestra población”. También se refirió a la situación en Canadá que, apuntó, “tuvo el doble de ese número y tiene ocho veces nuestra población” y Europa, de la que aseguró que “tuvo casi 10 veces ese número y solo tiene el doble de nuestra población”.
Estas afirmaciones necesitan contexto. Si bien Estados Unidos tiene mejores resultados en la lucha contra el sarampión que algunos países, no están por encima de “cualquier otro país del mundo”, ya que naciones como Irlanda y Japón lo superan. Tampoco puede decirse que esté eliminando la enfermedad: en los primeros 4 meses de 2026, el país ya acumula el 76.4% de los casos reportados durante todo el año anterior y se han notificado 19 nuevos brotes en 2026.
¿Países con peores cifras? No todos
Es cierto que tanto México, como Canadá y la Unión Europea tienen peores datos que Estados Unidos si comparamos las cifras registradas en 2025. El vecino del sur tuvo 6,574 casos de sarampión en 2025 según el Gobierno mexicano, “casi tres veces más” que Estados Unidos, como dijo el secretario de Salud. Para una población de 126 millones de personas (no exactamente “un tercio” de los 342.4 millones de personas que viven en Estados Unidos) queda una tasa de 5.22 casos por 100,000 habitantes, muy superior a la tasa de 0.67 casos estadounidenses.
Lo mismo ocurre con Canadá, que registró 5,081 casos el año pasado, según el Departamento de Sanidad. Eso significa una tasa de 12.21 casos por 100,000 habitantes. El vecino del norte tiene una población algo superior a los 41.6 millones.
La Unión Europea (UE), por su parte, tuvo 7,455 casos en 2025, según las cifras del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) de la UE, con datos de 28 países. Sobre los 450 millones de habitantes de esa unión, queda una tasa de 1.7 casos por 100,000 habitantes.
Sin embargo, también hay países con mejores cifras que Estados Unidos.
Japón reportó 264 casos en todo 2025 según las autoridades, lo que se traduce en una tasa de 0.22 casos por 100,000 habitantes para una población de alrededor de 122.5 millones de personas. Irlanda, país de la Unión Europea, las autoridades sanitarias informaron de 4 casos entre sus 5.3 millones de habitantes en 2025. Es decir, tuvo una tasa de 0.07 casos por 100,000 habitantes, y Australia se quedó en 0.62 casos por 100,000 habitantes tras identificar, reportaron los medios, 168 casos entre una población de alrededor de 27.2 millones.
Según datos de los CDC, encargados del control de enfermedades, al 16 de abril de 2026, se han registrado en Estados Unidos 1,748 casos de sarampión. En todo el año 2025, se alcanzaron los 2,288 casos. Es decir, en menos de un cuatrimestre de lo que va de 2026 ya se han dado el 76.4% del total de casos del año anterior. Además, se han notificado 19 nuevos brotes en 2026.
La caída de la cobertura de vacunación
Como explican los CDC, la cobertura contra el virus del sarampión ocurre “cuando más del 95% de las personas de una comunidad están vacunadas”. Eso hace que “la mayoría de las personas estén protegidas gracias a la inmunidad colectiva”. Es lo que se conoce como inmunidad de grupo y también alcanza a los no vacunados. Pero ese porcentaje, está lejos de ser una realidad.
La cobertura vacunal de los niños de preescolar contra el sarampión cayó en casi 3% entre 2020 y 2025: pasó del 95.2% para el curso 2019-2020 al 92.5% en el curso 2024-2025, según los últimos datos disponibles en los CDC. Esa caída dejó a “aproximadamente 286,000 niños de preescolar en situación de riesgo” en ese último año, afirma el organismo.
La tasa de vacunación es un promedio de todo el país, lo que significa que hay estados que están por debajo de ese 95%. Los datos recogidos por los CDC informan de que Idaho era el único estado por debajo del 80% de cobertura, con un 78.5%. Por debajo del 90% de vacunación había hasta 16 estados, con Alaska (81.2%) y Wisconsin (84.8%) a la cabeza. Por encima del 95% solo se encontraban 10 estados, por ejemplo, California, Maryland, Nueva York, y Virginia. Dos estados, Montana y Virginia Occidental, no habían facilitado datos.
A nivel local, añaden los CDC, las tasas de cobertura de vacunación “pueden variar considerablemente, y pueden existir focos de personas no vacunadas en estados con una alta cobertura de vacunación”. Y advierte: “Cuando el sarampión llega a comunidades de personas no vacunadas en Estados Unidos, pueden producirse brotes”.
La caída de la tasa de vacunación puede hacer que el país pierda su etiqueta de nación libre de sarampión otorgada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el año 2000 Estados Unidos obtuvo esa etiqueta al conseguir, explican los CDC, un periodo “sin propagación continua de la enfermedad” superior a 12 meses.
Esto se debió, según los CDC, “a un programa de vacunación muy eficaz en Estados Unidos, así como a un mejor control del sarampión en la región de las Américas”.
Estados Unidos se retiró de la OMS oficialmente en enero de 2026. Los casos totales de sarampión en 2025 (2,288) fueron un récord desde que el país consiguió esa distinción en el año 2000 y es el mayor número desde 1991.

Los datos del CDC revelan que 2025 fue el año con más casos de sarampión registrados desde que la OMS calificó al país como libre de la enfermedad
Kennedy Jr, un antivacunas al frente de Sanidad
La postura antivacunas del actual secretario de Salud es conocida, como ya repasamos en Factchequeado. Verificamos, por ejemplo, que la relación que hizo en su administración entre las vacunas y el autismo es falsa. Y que canceló fondos a proyectos de vacunas de ARNm alegando falsamente que no protegían contra el COVID-19 y que podrían no ser seguras.
En cuanto al sarampión, sobre el brote registrado en Texas de enero de 2025, dijo que no era “raro”, cuando, según datos de los servicios de salud, los casos por ese virus en ese estado desde la introducción de la vacuna en 1956 habían disminuído un 99.9%. Solo en 2025, Texas registró, según los CDC, 803 casos y dos niños fallecidos por la enfermedad. En total, en 2025, fallecieron 3 personas por sarampión, las primeras muertes por esa enfermedad en una década.
Poco después de su llegada al departamento de Salud, Kennedy Jr. destituyó a los 17 miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los CDC (ACIP, por sus siglas en inglés), comité que colabora en la elaboración de las directrices sobre vacunas y los sustituyó por personas con posiciones escépticas hacia las vacunas. Las decisiones de Kennedy Jr. sobre el control de ese panel de expertos han sido desafiadas en los tribunales.
Como recuerda KFF Health News, organización sin fines de lucro dedicada a la información sobre salud y aliada de Factchequeado, el Gobierno federal no establece los requisitos de vacunación para el acceso a los centros educativos, sino los estados, pero los calendarios de vacunación infantil, la aprobación de vacunas y su recomendación lo hacen los CDC con base en las recomendaciones del ACIP.
Desde 2025, KFF Health News ha registrado que los cambios introducidos por Kennedy Jr. en las recomendaciones de vacunación para niños “han reducido el número de enfermedades cubiertas de 17 a 11 y el número de vacunas sistemáticas de 13 a 7”.
Los cambios, añade, dejan fuera de esas recomendaciones las vacunas contra el rotavirus, la COVID-19, la gripe, la hepatitis A, la hepatitis B y el meningococo, para recomendarse “a un grupo más reducido de niños, en función de determinados criterios de riesgo u otros factores específicos” y otras, como la vacuna contra el Virus Papiloma Humano “ha reducido el número de dosis recomendadas de dos o tres a una “dependiendo de la edad de la vacunación inicial”.
Asociaciones y expertos en enfermedades infecciosas y vacunación criticaron los cambios por hacerse basándose en afirmaciones con poco o ningún valor científico, como que las vacunas no se han estudiado lo suficiente o la diferencia con el sistema de vacunación de otros países.
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