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VIH y comunidad latina: pruebas y acompañamiento para reducir las barreras

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Si solo tienes unos segundos, lee estas líneas:
  • En Estados Unidos, los hombres latinos representan una parte importante de los nuevos diagnósticos de VIH, según los últimos datos publicados por los CDC, encargados del control de enfermedades.
  • La organización Entre Hermanos en el estado de Washington ofrece pruebas gratuitas y confidenciales, educación sexual y orientación para acceder a la PrEP, un medicamento que ayuda a prevenir el VIH. También conecta a los hispanos con servicios de salud y tratamiento.
  • La organización atiende a unas 700 personas al año. De ellas, alrededor del 90% pertenecen a la comunidad latina.
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Foto Klaus Nielsen/Pexels.
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La comunidad latina está sobrerrepresentada en los nuevos diagnósticos del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en Estados Unidos. Según los datos más recientes de los CDC, los hombres latinos mayores de 24 años representaron en 2024 el 40% de los diagnósticos atribuidos al contacto sexual entre hombres, la proporción más alta entre los grupos raciales y étnicos. Entre los hombres de 13 a 24 años, los latinos concentraron el 36% de estos diagnósticos. 

Ante barreras como el idioma, el estigma, la distancia o la desconfianza hacia las instituciones, la organización Entre Hermanos apuesta por acercar la prevención y la atención a la comunidad latina. Su modelo combina pruebas, educación, acompañamiento y conexión con servicios de salud. 

Las barreras que alejan a los latinos de la atención del VIH 

Un estudio publicado en la revista AIDS por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, titulado “El precio de la invisibilidad: un desastre en cadena en la epidemia de VIH entre los latinos de EE. UU.”, evidencia la profunda brecha en la respuesta al VIH en Estados Unidos. Mientras que las nuevas infecciones a nivel nacional cayeron un 19% entre 2010 y 2022, la población latina experimentó un incremento del 12% en el mismo periodo. Y entre hombres de 25 a 34 años, las nuevas infecciones atribuidas al contacto sexual entre hombres aumentaron en 2022 un 95%. En 2023, los nuevos diagnósticos de VIH aumentaron un 8% respecto al año anterior, el mayor incremento entre todos los grupos raciales y étnicos.

Vincent Guilamo-Ramos, director ejecutivo del Centro para la Salud de Adolescentes y Familias Latinas de la Escuela de Enfermería de Johns Hopkins y coautor de este estudio, explicó a Factchequeado que atribuye parte de esta brecha a lo que denomina “el precio de la invisibilidad”. Según el investigador, la crisis del VIH entre los latinos, “ha estado ausente de los titulares, ha recibido poca prioridad en los planes de implementación y ha quedado oculta tras datos nacionales agregados que presentan una historia tranquilizadora de descenso en los casos”. 

Barreras como el idioma, el estigma, la falta de servicios culturalmente adecuados, la desconfianza institucional o el miedo a la deportación hacen que muchos retrasen la prueba o eviten buscar ayuda. Así lo explicaron a Factchequeado desde la organización Entre Hermanos, que ofrece en el estado de Washington servicios de salud y prevención del VIH.

“El acceso a la salud no depende únicamente de que exista un servicio disponible. Muchas personas necesitan sentirse seguras y confiar en la institución antes de acercarse”, señalaron.

Entre las dificultades, la organización también citó problemas económicos, falta de seguro médico, responsabilidades laborales y familiares, así como la distancia y el transporte necesarios para llegar a un centro de salud. 

Guilamo-Ramos añade otros factores que agravan las  barreras para recibir atención: las políticas antiinmigrantes, la desconfianza en el sistema médico, la inestabilidad habitacional y los empleos mal remunerados sin beneficios de salud”.

El temor al estigma también se refleja en la movilidad. Desde la organización señalan que “muchas personas prefieren no desplazarse grandes distancias para recibir servicios relacionados con VIH o salud sexual, particularmente cuando existe preocupación por privacidad o estigma”. Algo que convierte la falta de centros cercanos y discretos en un obstáculo decisivo.

Estas barreras para los latinos también están documentadas en la investigación publicada en AIDS que menciona también el desconocimiento del sistema de salud, las barreras lingüísticas y culturales y el menor acceso a herramientas preventivas. Como consecuencia, los latinos tienen menor acceso a pruebas, PrEP y  atención médica.

Guilamo-Ramos explica que la acumulación de las desigualdades –consecuencia de la invisibilidad– es lo que él y sus colegas denominan como un “desastre en cascada”: las brechas en prevención y tratamiento generan más infecciones, que a su vez sobrecargan unos servicios comunitarios que ya carecen de recursos suficientes. También menciona que “las narrativas falsas que presentan a los latinos como personas ajenas, como una carga o simples receptores de recursos, socavan la voluntad política de actuar. Cada fallo alimenta al siguiente”.

Según datos reflejados en el estudio, en 2023, más de una cuarta parte de los latinos diagnosticados no recibió atención para el VIH. Esto muestra que el desafío no termina con el diagnóstico: mantenerse vinculado al sistema de salud sigue siendo una parte fundamental de la respuesta frente al VIH. 

Para abordar estas brechas, Guilamo-Ramos sostiene que “debemos mejorar la prestación de servicios, no solo la detección”. Entre las medidas que propone están eliminar las barreras económicas para las pruebas, la prevención y el tratamiento; “crear una fuerza laboral diversa y capacitada cultural y lingüísticamente; e invertir en modelos no tradicionales, como la atención comunitaria”. También menciona integrar la atención clínica y la social: que no se ignore la inestabilidad habitacional, el miedo relacionado con el estatus migratorio y la pobreza.

La respuesta de Entre Hermanos al VIH en la comunidad latina 

En Seattle y Yakima (en el estado de Washington), Entre Hermanos desarrolla un modelo de prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Su programa está dirigido principalmente a la comunidad latina y a otras poblaciones con dificultades para acceder al sistema sanitario.

La organización ofrece pruebas confidenciales y gratuitas del VIH, clamidia, gonorrea, sífilis y hepatitis C, además de educación sexual y entrega de preservativos y lubricantes.

Pero su trabajo no se limita a las pruebas de detección del VIH. El programa orienta sobre el uso de la PrEP (profilaxis preexposición), un medicamento que ayuda a prevenir la infección por VIH antes de una posible exposición al virus y facilita la conexión con servicios médicos. 

Breyder Herrera, de 26 años, es de origen venezolano y reside en Seattle. Cuenta que, antes de conocer Entre Hermanos, no sabía que existía una pastilla para prevenir el VIH. La organización lo orientó sobre la PrEP y, desde hace dos años, utiliza este medicamento preventivo con su apoyo.

“Nuestro modelo busca que la persona no solo reciba una prueba, sino que encuentre acompañamiento en el siguiente paso”, explicaron desde la organización.

Cuando una prueba de VIH resulta positiva, la persona es derivada de inmediato al equipo de manejo de casos. Frente a otros diagnósticos de ITS, se realiza el reporte sanitario correspondiente y se canaliza al paciente hacia la atención médica necesaria.

Gracias a su equipo bilingüe, el Departamento de Salud del estado de Washington reconoce oficialmente a Entre Hermanos como proveedor de manejo médico de casos de VIH en los condados de King (en Seattle) y Yakima (en la ciudad de Yakima). 

El 14% de las pruebas realizadas da positivo a infecciones de transmisión sexual

El alcance de este trabajo se concentra principalmente en la población latina. Entre Hermanos atiende aproximadamente a 700 personas cada año, de las cuales, alrededor del 90% son hispanas. 

Aproximadamente el 14% de las pruebas efectuadas resultaron positivas para una o más infecciones de transmisión sexual, según la organización.  

Otro indicador es el crecimiento del programa de PrEP. Durante 2025, 72 personas se registraron en este programa, alcanzando un total de 448 personas atendidas.  

La confianza como herramienta de prevención

Michelle Bacho, de 38 años, es de origen mexicano y también vive en Seattle. Cuenta que lleva alrededor de ocho años utilizando los servicios de prevención y atención médica que facilita Entre Hermanos. A través de la organización recibe apoyo para acceder a chequeos físicos y hormonales, a la PrEP y a preservativos. Al solicitar atención médica con este acompañamiento, dice que “se siente con más seguridad y confianza”.

Para la organización, la confianza es la piedra angular de la prevención: “Lo que ha funcionado mejor es el acompañamiento comunitario. La posibilidad de recibir servicios en español, con personal que entiende la cultura de nuestra comunidad y libre de juicios o estigmas, permite que muchas personas accedan a una atención que no buscarían en otros espacios”.

Esta filosofía se refleja en el diseño de su atención. En lugar de obligar al usuario a buscar cada recurso por separado, Entre Hermanos integra todo en un mismo trayecto: desde las pruebas y la educación sexual hasta la orientación sobre PrEP, la entrega de preservativos y la derivación médica. De este modo, la organización evita que la persona tenga que atravesar sola el sistema de salud.

El siguiente paso: evaluar el impacto a largo plazo 

Aunque los programas de Entre Hermanos muestran una alta participación y un claro alcance comunitario, evaluar su impacto directo en las estadísticas generales de transmisión sigue siendo un reto. 

“No contamos actualmente con datos suficientes para afirmar que nuestros programas hayan producido una reducción estadísticamente demostrable de nuevas infecciones entre las personas atendidas”, explicaron.

Sin un estudio independiente ni datos a largo plazo, la entidad no puede calcular con precisión cuántas infecciones se han evitado en la población latina.

Llevar la prevención donde todavía no llega 

El gran reto sigue siendo llegar a quienes aún no buscan ayuda. Por eso, Entre Hermanos quiere expandir su trabajo hacia zonas donde el transporte o las distancias hacen difícil acercarse a un centro de salud.

El miedo, las dudas sobre la privacidad, la falta de información y la preocupación por la situación migratoria también frenan a muchas personas a la hora de hacerse una prueba o ir al médico.

Más que una solución mágica, la organización propone su modelo como una vía para derribar esas barreras. Su trabajo, explicaron, “no consiste únicamente en ofrecer una prueba. Consiste en crear las condiciones para que una persona se sienta segura al pedirla”. 

METODOLOGÍA

Esta nota sigue el enfoque del periodismo de soluciones: no solo documentamos un problema, sino que investigamos una solución real. 

Aquí desglosamos los pilares de este texto:

Problema: las barreras lingüísticas, económicas, culturales y geográficas, así como el estigma y la desconfianza institucional, pueden dificultar que las personas latinas accedan a pruebas, prevención y atención del VIH.

Respuesta: Entre Hermanos ofrece en Seattle y Yakima pruebas gratuitas y confidenciales, educación sexual, orientación sobre la PrEP y acompañamiento bilingüe para conectar a las personas con servicios médicos y tratamiento.

Evidencia: la organización atiende a unas 700 personas al año, alrededor del 90% de ellas latinas. Además, reporta que 72 personas ingresaron a su programa de PrEP durante 2025 y que el 14% de las pruebas realizadas detectó una o más infecciones de transmisión sexual.

Limitaciones: los datos disponibles muestran el alcance y la utilización de los servicios, pero no permiten determinar cuántas infecciones se evitaron ni demostrar que el programa haya reducido la transmisión del VIH a largo plazo. La organización tampoco cuenta con una evaluación independiente de sus resultados.

Aprendizaje: ofrecer servicios en español, sin estigmas y con acompañamiento durante todo el proceso puede ayudar a reducir algunas barreras de acceso. Sin embargo, ampliar el impacto requiere llegar a más zonas, mantener a las personas vinculadas a la atención y fortalecer la medición de los resultados.

Este texto se produjo como parte del fellowship Addressing Health Disparities del Solutions Journalism Network.

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