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Trabajadoras de limpieza latinas en California: cómo un programa las orienta para acceder a pruebas de detección de cáncer

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Si sólo tienes unos segundos, lee estas líneas: 
  • Algunas trabajadoras latinas de servicios de mantenimiento y limpieza en Estados Unidos enfrentan barreras como la falta de seguro, el idioma y el temor migratorio, lo que frena sus chequeos preventivos y retrasa el diagnóstico de cáncer.
  • Investigadores de la Universidad de California hallaron menores tasas de pruebas preventivas de cáncer entre no ciudadanos que entre personas nacidas en EE. UU. Los CDC encontraron una menor probabilidad de estar al día con el cáncer colorrectal entre hispanos con inglés limitado, frente a blancos no hispanos.
  • Factores como la falta de seguro, el idioma y el temor migratorio dificultan el acceso a las pruebas preventivas. El programa Building Skills Partnerships, en California, –que capacita embajadoras de salud para orientar a sus compañeras–  se asoció con un aumento en los conocimientos sobre salud y logró que el 92% de las participantes se sintiera con mayor capacidad para pedir una cita médica.  

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Foto Kaboompics/Pexels
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¿Cuánto me va a costar el examen? ¿Dónde pueden atenderme en español? Hacerse una prueba para detectar el cáncer puede venir acompañado de dudas difíciles de resolver cuando no se tiene seguro médico o cuesta comunicarse en inglés. A veces, también pesa el miedo de que acudir al médico tenga consecuencias migratorias.

Si bien la detección temprana del cáncer puede mejorar el pronóstico y la supervivencia,la falta de acceso a exámenes de rutina se traduce en opciones de tratamiento más limitadas y mayor mortalidad. Y el cáncer es la principal causa de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.

De hecho, el estudio “Detección de cáncer y estatus migratorio en los Estados Unidos” publicado en agosto de 2026 en la revista científica JAMA Network Open por investigadores de la Universidad de California concluye que las personas no ciudadanas presentan tasas significativamente menores en pruebas preventivas que las nacidas en Estados Unidos. La diferencia es especialmente notable en las pruebas de detección de cáncer colorrectal (44% frente al 76%), aunque también se observa en el cáncer cervical (57% frente al 72%) y de mama (73% frente al 80%). 

En California, Building Skills Partnership (BSP), una organización que apoya a trabajadores de servicios de mantenimiento en 7 ciudades de California, en colaboración con un sindicato de trabajadores domésticos, desarrolla un programa de salud y bienestar que ofrece clases sobre salud de la mujer, salud del hombre, salud mental y nutrición. Entre 2022 y 2026, el programa involucró a 1,113 participantes en talleres de educación de salud en California.

Para evaluar el impacto, se realizaron encuestas antes y después de las sesiones sobre menopausia, depresión, cáncer de mama y cáncer cervical. Tras las actividades, las participantes registraron un aumento del 23% en los conocimientos sobre salud.

Dentro de este marco se encuentra el Well Women Wellness Program (WWWP), enfocado específicamente en la salud femenina. Esta iniciativa aborda la prevención y detección temprana del cáncer de mama y de cuello uterino, además de aspectos como la adopción de hábitos saludables, la menopausia, la depresión y el control del peso.

El mensaje de prevención y educación en salud es particularmente importante para las mujeres hispanas. Otro estudio de la Clínica Mayo, publicado en 2025 en la revista BMC Women’s Health, halló que las pacientes hispanas atendidas en una red de atención primaria del sureste de Minnesota tenían 31% menos probabilidades de estar al día con la prueba de cáncer cervicouterino que las pacientes blancas no hispanas.

Además, según una encuesta realizada por la Kaiser Family Foundation (KFF) que recoge BSP, el 28% de las mujeres entre 50 y 64 años había dejado de realizarse mamografías en los dos años previos por percibir que no las necesitaban. 

Otro análisis de los CDC, encargados del control de enfermedades, con datos nacionales de 2010 a 2020, detectó disparidades en la detección de cáncer colorrectal entre adultos de 50 a 75 años. Las personas hispanas con dominio limitado del inglés y sin enfermedades crónicas, tenían una menor probabilidad de estar al día con estas pruebas que las blancas no hispanas.  

Las barreras que dificultan la prevención del cáncer

Detrás de las cifras, hay obstáculos que enfrentan los latinos que pueden explicar esta disparidad. La falta de seguro médico, la dificultad de expresarse en inglés, una situación migratoria vulnerable o la reciente llegada al país, son algunas de las barreras que citan los autores del estudio de los CDC. Además señalan que ampliar el acceso a la atención médica y abordar las barreras lingüísticas y culturales es esencial para reducir esas disparidades y fomentar la detección oportuna del cáncer colorrectal.

En el sector de la limpieza privada en California, más del 60% de los trabajadores son inmigrantes, y en su mayoría latinos, según muestra un estudio publicado por UCLA Labor Center. 

Entre las dificultades señaladas para que las trabajadoras de la limpieza y servicios domésticos puedan acceder a servicios de salud , destacan la falta de seguro médico y las barreras lingüísticas, como el dominio limitado del inglés o la falta de personal hispanohablante. Así lo señala también Building Skills Partnership. 

La falta de seguro también aparece en una encuesta nacional de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar (NDWA, por sus siglas en inglés), realizada entre diciembre de 2025 y enero de 2026 a 826 trabajadoras del hogar vinculadas a esa organización (niñeras, trabajadoras del cuidado del hogar y de limpieza). El 47% de las encuestadas dijo que no tenía seguro médico. Entre las trabajadoras de limpieza específicamente, esa proporción sube al 59%, según los datos compartidos con Factchequeado por Daniela Pérez, directora de Relaciones de Medios de NDWA.

Las que no tenían seguro respondieron que el motivo de esa falta de cobertura se debía a que no era elegible (50%), que no podía pagarla (23%) o que el proceso de inscripción era demasiado difícil (14%), detalló Perez.

A esto se suman el temor a consecuencias migratorias o laborales, la desconfianza hacia el sistema de salud y las experiencias de trato despersonalizado. Estos factores llevan a muchas personas a posponer o evitar los controles preventivos. 

Las condiciones laborales también pueden dificultar las visitas al médico. Según Perez, muchas trabajadoras del hogar tienen salarios bajos, horarios variables, múltiples empleadores y poco o ningún acceso a beneficios laborales. En otra encuesta de NDWA, realizada en 2025, apenas el 6% de las encuestadas tenía un contrato escrito que incluyera tiempo libre remunerado y más de la mitad dijo sentirse incómoda pidiendo un día por enfermedad.

“Para una trabajadora que cobra por día o por casa, ir al médico puede significar no solamente pagar por la consulta, sino también perder los ingresos de ese día”, explicó Pérez a Factchequeado.

Trabajadoras que se convierten en embajadoras de salud 

El WWWP ofrece una formación de seis horas con un enfoque cultural y lingüísticamente adaptado para trabajadoras de servicios de limpieza y mantenimiento. Una de sus estrategias principales es el modelo de Health Ambassadors (embajadoras de salud, en español). 

Consiste en que algunas trabajadoras reciben una capacitación adicional para transmitir información, orientar sobre el uso de recursos de salud y facilitar el acceso a servicios de prevención dentro de sus propias comunidades.

La formación también busca que las participantes se conviertan en líderes de sus comunidades, explicó a Factchequeado Jonathan Escalante, coordinador de Salud de Building Skills Partnership. Según señaló, la intención es que esas embajadoras puedan contribuir al cuidado de su comunidad y dar prioridad a su propia salud.

Las embajadoras no diagnostican ni tratan enfermedades, sino que su función se centra en educar, orientar y conectar a las trabajadoras con los recursos disponibles. Betty Sandoval, mexicana residente de Los Ángeles, lleva 27 años trabajando como janitor, en la limpieza de edificios. Al momento de conversar con Factchequeado, llevaba dos años como embajadora de salud. Según contó, se interesó en la formación porque abordaba temas que le preocupaban como mujer y que quería compartir con sus compañeras: “No somos doctores, simplemente estamos aconsejando para que la gente se interese en irse a hacer sus estudios”. 

Betty Sandoval, embajadora de salud de Building Skills Partnership

“Cuando empezamos con las clases, las compañeras se abrieron con confianza, tanto como yo como mujer, a decirme hasta sus síntomas. Serví como intermediaria y podíamos aconsejarles dónde ir a conseguir un examen gratis si no tenían seguro”, indicó Sandoval.

Para lograrlo, la intervención combina la enseñanza teórica con actividades prácticas, como simulaciones de conversaciones entre pacientes y médicos, guías para navegar el sistema de salud y solicitar citas, y acciones comunitarias para replicar lo aprendido. 

El 92% de las participantes se siente con más confianza para acudir al médico 

En 2026, 28 trabajadoras fueron formadas como embajadoras de salud, logrando alcanzar aproximadamente a 280 personas con información preventiva sobre el cáncer de mama. El interés generado por la iniciativa permitió realizar sesiones adicionales de formación para otras 60 trabajadoras en California.

En cuanto a la interacción con el sistema de salud, el 92% de las participantes afirmó sentirse con mayor capacidad para pedir una cita con su médico de atención primaria tras registrar el tiempo transcurrido desde su última consulta.

Los testimonios mostraron que las participantes utilizaron a las embajadoras como punto de contacto cuando tenían dudas sobre síntomas o sobre dónde realizarse exámenes. A quienes carecían de seguro médico se les facilitó información sobre centros con pruebas gratuitas o de bajo coste.

Asimismo, en una intervención de seis semanas centrada en hábitos saludables, la organización midió el peso y la cintura de las participantes antes de iniciar y dos semanas después de concluir las clases.

“Documentamos el peso y la circunferencia de la cintura antes del inicio de las sesiones educativas y dos semanas después de su conclusión (seis semanas en total de intervención en salud)”, explicaron desde la organización a Factchequeado.

En ese periodo, el peso promedio de las participantes disminuyó 4 libras (de 169.2 a 165.5 libras). Entre las participantes latinas, el 82% perdió al menos media libra y el 60% redujo al menos una pulgada de cintura.

Desde su experiencia como coordinador, Escalante señaló que los aprendizajes también llegan a las familias: algunas participantes han cambiado su alimentación en casa y comparten lo aprendido: "En este programa no solo se beneficia la persona que recibe los servicios, sino también la siguiente generación. Vemos cómo han podido estabilizar su estilo de vida en la forma en que comen en casa y en cómo educan a sus hijos e hijas", dijo a Factchequeado.

Además, programas similares, dirigidos por promotores de salud en el lugar de trabajo, han demostrado mejoras en el conocimiento y la realización de pruebas de detección entre trabajadores latinos. 

Hasta dónde llega el modelo de embajadoras de salud 

A pesar de los avances en el aprendizaje y la prevención, este programa se topa con varias limitaciones. La más evidente es que faltan métricas directas sobre las pruebas realizadas. 

Por el momento, no hay cifras concretas que confirmen si las mamografías u otros exámenes aumentaron gracias a las clases. Tampoco existe un seguimiento a largo plazo para ver si estos nuevos hábitos de salud se mantienen con los meses.

Además, el programa no puede resolver por sí solo barreras como la falta de seguro médico o el costo de algunos servicios de salud. A estas dificultades se suma la pérdida de ingresos que puede implicar acudir a una consulta. Según explicó Perez, una trabajadora puede terminar postergando una mamografía o una prueba de detección cuando tiene que escoger entre la cita médica y los ingresos de ese día.

Aun con estos desafíos, la iniciativa de Building Skills Partnership indica que llevar la educación de salud directamente a los entornos comunitarios y laborales facilita el acceso a la información preventiva. 

Según las evaluaciones de la propia organización, hay mejoras en los conocimientos sobre salud entre las participantes y mayor confianza para solicitar citas médicas. Además, testimonios como el de Sandoval, indica que logra orientar a sus compañeras sobre dónde encontrar exámenes gratuitos cuando no tienen seguro. Queda por precisar si esa información y ese acompañamiento se traducen en más pruebas de detección del cáncer.

METODOLOGÍA

Esta nota sigue el enfoque del periodismo de soluciones: no solo documentamos un problema, sino que investigamos una solución real. 

Aquí desglosamos los pilares de este texto:

Problema: las trabajadoras de limpieza latinas pueden enfrentar dificultades con el idioma, falta de seguro médico y temor a consecuencias migratorias que dificultan su acceso a pruebas de detección del cáncer.

Respuesta: en California, un programa de Building Skills Partnership capacita a trabajadoras como embajadoras de salud para informar a sus compañeras y orientarlas sobre cómo acceder a servicios de prevención y detección temprana del cáncer.

Evidencia: las evaluaciones de la organización registraron un aumento del 23% en los conocimientos sobre salud. Además, el 92% de las participantes afirmó sentirse con mayor capacidad para solicitar una cita médica.

Limitaciones: faltan datos que permitan comprobar si aumentaron las pruebas de detección y si los cambios se mantienen a largo plazo. Las embajadoras no sustituyen la atención médica ni resuelven problemas como la falta de seguro y el costo de los servicios.

Aprendizaje: la orientación entre compañeras puede facilitar la confianza y el acceso a información sobre salud. Sin embargo, mejorar los conocimientos no garantiza que las trabajadoras puedan realizarse los exámenes.

Este texto se produjo como parte del fellowship Addressing Health Disparities del Solutions Journalism Network.

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