¿Cómo el aumento del nivel del mar puede afectar poblaciones costeras e islas y qué riesgos plantea para comunidades y hogares? ¿Qué tienen en común una isla en Louisiana que perdió el 98% de su territorio, una comunidad en Florida que sobrevivió intacta al huracán Ian y una foto viral de la Estatua de la Libertad que se usa para negar el cambio climático?
A partir de datos, ejemplos en Florida, Luisiana y otras zonas costeras, este episodio del podcast Frío, tibio, caliente, titulado “Mares de desinformación,” explica por qué este fenómeno no es un problema lejano ni uniforme. También explica qué papel juegan la planificación, la protección de ecosistemas, la reubicación y la lucha contra la desinformación para enfrentar sus impactos.
Transcripción
¡Qué onda! Soy yo, otra vez.
Mira, si no has escuchado los otros episodios de Frío, tibio, caliente, te cuento que aquí hablamos bastante de este tema del cambio climático. Que si el calor está insoportable, que si las tormentas vienen más bravas, que si los incendios están más intensos... Total, que sentimos que el planeta nos está moviendo el piso a cada rato.
Pero en este episodio vengo a hablarte de un desastre especial. Uno de los que más directamente están relacionados con el cambio climático. No es tan espectacular como los de los otros episodios, nope. Es más bien lento pero constante. Es… mmm… silencioso e imperceptible a simple vista. Pero, con el tiempo, my friend, puede afectar no a millones, ni cientos de millones, sino miles de millones de personas en el mundo.
Hablo del aumento del nivel del mar.
Y no, no quiero sonar alarmista, de esas personas que anuncian el fin del mundo con un megáfono en la plaza. Pero la neta, piénsalo un segundo: si tú vives en la costa o cerca de ella, las probabilidades de que este tema te toque la puerta es bastante alto. Ya desde el 2010, alrededor del 40% de la población mundial vivía a menos de 100 km de una costa. Con un 15% directamente en las zonas costeras.
Ese paisaje de postal para las vacaciones, hoy puede ser la foto de un antes del desastre.
Vamos a unos datos.
Tú te preguntarás, ¿qué tan rápido está subiendo el nivel del mar? Como pa’ que esto me preocupe tanto, la neta.
Pues mira, el mar sube un poco más de 3 milímetros y medio cada año. Parece poquito, ¿verdad? Como el grosor de unas… dos monedas. Pero el problema my friend es que no deja de subir. El calor está derritiendo los glaciares y esas capas de hielo gigantescas que antes estaban fijas en la tierra, especialmente allá en los polos. Cuando ese hielo se hace agua y llega al océano, el nivel del mar aumenta de forma gradual. Los satélites ya nos lo confirmaron: este proceso se está acelerando. No es una suposición; es física. El planeta se calienta, el agua del océano se expande y el hielo sobre tierra se derrite. Basically, es un problema que crece año a año.
Y como bien dice el dicho: slow and steady wins the race.
Y tú no quieres ser el conejo en esta carrera acuática, believe me.
Pero vamos lento, entonces. A veces nos engañan un poco con los promedios globales. Decimos "el mar sube 3 milímetros" y pensamos que el océano es como una tina de baño que se llena parejito. Pero eso no es así. La realidad es mucho más compleja. Mientras que en unas partes el agua sube que vuela, en otras se queda tranquila o hasta parece que baja.
Para entender cómo nos van a golpear las inundaciones producto del aumento del nivel del mar, tenemos que dejar de ver la cifra global y ver qué onda con nuestra propia cuadra, con nuestra costa local. Hay procesos físicos que hacen que el agua se porte medio rara según donde estés en el mapa. No es lo mismo si vives en una costa abierta, donde las olas te pegan de frente, que en una bahía protegida, aunque esas diferencias no explican por sí solas cómo cambia el nivel del mar en cada lugar. Incluso las corrientes marinas mueven el calor de forma distinta, pero también influyen otros factores como los cambios en el terreno, si están elevados o hundidos… Por eso, los científicos are breaking their heads analizando lo que se conoce como el "cambio relativo del nivel del mar a nivel regional".
Esa es la clave para saber qué ciudades enfrentan mayores riesgos de inundación, tanto como para que quizás les toque levantar muros de concreto mañana mismo, y cuáles tienen todavía un poquito de margen para maniobrar.
Aguanta, que aquí vienen los números. Picture this: el mar sube unos tres milímetros cada año, pero unas décadas atrás era solo un milímetro y medio. Si ese número sigue subiendo, el nivel del mar podría subir más de seis pies para el año 2100. ¡Más de SEIS PIES! Así lo proyecta la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.
Eso es una cifra catastrófica. Estaríamos hablando de millones de habitantes que tendrían que agarrar sus cosas e irse de sus hogares, o que al menos verían afectadas las zonas donde viven si no se dan medidas de protección.
Serían migraciones internas tan masivas que, en cuestión de tamaño, pueden compararse con los desplazamientos por las guerras del siglo veinte. Yes, así de fuerte.
Imagínate: ciudades como Tampa o Charleston podrían recibir golpes devastadores. Y si nos vamos más al sur, puede que partes de Miami-Dade sufran inundaciones cada vez más severas. Una de las costas más pobladas de la Florida, cada vez más expuesta al agua. Lugares icónicos como Brickell o Miami Beach están bajo la mira.
Y hablando de Florida…
hay un artista que me encanta muy consciente de este peligro latente. Se llama Xavier Cortada. Cortada anda por todo el condado haciendo algo bien interesante. Pone piezas de arte que indican a cuántos pies sobre el nivel del mar están algunas casas. Imagínate que vas caminando por el barrio y ves un letrero que dice "4 pies".
Es una manera visual y muy potente de recordarnos que el mapa está cambiando y que, en los próximos 100 años, muchas zonas que hoy pisamos podrían ser atracciones submarinas…
Bueno, no tanto, pero enfrentar inundaciones cada vez más frecuentes.
Y claro, proteger todo esto cuesta dinero. Adaptar nuestra infraestructura costera para aguantar una subida de más de seis pies nos costaría unos 421 mil millones de dólares... en las próximas dos décadas. Y eso que no estamos contando lo que planeamos construir a futuro. Es un reto económico GIGANTIC que nos obliga a decidir hoy: ¿cuánto estamos dispuestos a invertir para que nuestras ciudades no terminen inundadas? Porque el tiempo, como el agua, no se detiene, my friend. I can assure you that.
Pero no todo es drama. Hay gente que ya se puso las pilas y que demuestran que la historia puede ser diferente. Vámonos un momento a otro lugar de Florida, en la costa oeste, a una hora de Tampa. Ahí construyeron una comunidad que se llama Babcock Ranch. Y no es cualquier pueblo: lo diseñaron para que fuera resistente a los huracanes, ¿puedes creerlo? Y eso no es todo. Ya les cayeron encima tormentas de esas que dan miedo, como el huracán Ian en 2022, y quedó casi intacto: resistió y quedó con daños menores.
Mientras otros pueblos vecinos se quedaban a oscuras y bajo el agua, en Babcock Ranch las luces seguían prendidas y la comunidad no se inundó. Es un ejemplo local de que, si le metemos planeación, trabajo y voluntad política al cambio climático, podemos reducir muchísimo el golpe de un fenómenos como un huracán.
Pero no creas que todo es un tema de volumen tampoco, nope, no sir. Menos es más. Work smarter! A veces, la mejor ingeniería es la que ya inventó la naturaleza. Vámonos lejos entonces, a la isla de Rodrigues, en el Océano Índico. Allá no se quedaron de brazos cruzados esperando a que el agua les llegara a las rodillas. Desde los años 80, empezaron a rehabilitar y plantar sus manglares.
Los manglares son una maravilla, de veras. Funcionan como barreras naturales que atrapan sedimentos y frenan la fuerza de las olas cuando vienen las tormentas. Son como un escudo vivo. Además, en la isla de Rodrigues están recuperando sus arrecifes de coral para que rompan la energía del mar antes de que llegue a la playa. Con esto nos demuestran que proteger el ecosistema es, muchas veces, la forma más eficiente de protegernos a nosotros mismos.
¡Menos concreto y más naturaleza, ándale!
Ahora, ojo, que no basta con plantar arbolitos y ya. Necesitamos leyes, planes y políticas de resiliencia climática de verdad. Medidas que obliguen a los gobiernos a evaluar riesgos reales y a crear mapas de zonas vulnerables donde la gente de veras participe. No que se decida todo en una oficina con aire acondicionado.
Y aquí es donde la discusión se puede poner difícil. Si la naturaleza y la ingeniería ya no alcanzan, vamos a tener que enfrentar la opción más amarga de todas: la reubicación. Mover comunidades enteras que viven en zonas que cada vez son más difíciles de defender.
Es un rompecabezas político y social durísimo. Nadie quiere dejar su casa, sus recuerdos, su pedazo de tierra. Pero si no hacemos planes a largo plazo y creamos un apoyo legal sólido, el océano va a terminar tomando la decisión por nosotros.
Y créeme, el mar no sabe de leyes ni de sentimientos; él simplemente pasa.
Mira, esto de mover a la gente it’s already happening! No es algo que "podría" ocurrir, no; ya es una realidad. Hay un lugar en Louisiana que se llama Isle de Jean Charles.
Ahí vivían comunidades indígenas que tenían siglos en esa tierra.
Pero es una islita que está desapareciendo del mapa. Desde mediados del siglo pasado, ha perdido más del 98% de su territorio por una combinación de la subida del mar, la erosión, hundimiento del terreno y otros cambios. ¡El 98 por ciento! Básicamente, se la tragó el agua.
El gobierno federal tuvo que soltar una lana para reasentar a sus comunidades en otro lado. Es el primer caso de reubicación financiado por el gobierno en Estados Unidos por causas vinculadas al cambio climático. Y no son los únicos. Hay otros lugares como Tangier Island en Virginia o el pueblo de Shishmaref en Alaska que están casi en las mismas: también enfrentan erosión, inundaciones y debates sobre una posible reubicación.
Imagínate lo que se siente ver cómo el lugar donde creciste se vuelve agua. En Maryland, había una isla que se llamaba Holland Island en la bahía de Chesapeake. Hay una foto famosísima de la última casa de la isla, una construcción de madera que se quedó sola en medio del agua hasta que colapsó en 2010. Desapareció casi por completo. Es una imagen que te parte el corazón porque nos recuerda que no estamos hablando de metros o de dólares; estamos hablando de hogares.
Esto nos obliga a pensar en la justicia climática. Porque mudarse no es fácil ni barato. Las comunidades con más recursos quizás puedan construir muros o moverse a terrenos más altos, pero ¿qué pasa con los que no tienen ni un peso? La retirada gestionada, como le dicen los expertos, tiene que ser justa. No podemos dejar que el agua se lleve también la dignidad de la gente.
Y a los problemas muy reales se suman otros, que son… virtuales, sí, pero no por eso dejan de ser peligrosos.
Hoy parece que es más difícil hablar de estos temas que hace veinte años. Y no porque nos falten datos, ¡al contrario! Tenemos más información. Más investigación. ¡Más inversión que nunca!
El problema es que a la hora de intentar navegar estos temas nos ahogamos en un mar de desinformación constante.
Seguro has visto esas fotos en redes sociales de la Estatua de la Libertad en 1900 comparada con una de ahora.
Los "genios" de internet las comparten para decir: "¡Miren! El agua está al mismo nivel, el cambio climático es un invento".
A ver, my friend, tantito sentido común. Esas fotos ignoran que las mareas pueden cambiar el nivel del agua de 4 a 5 pies en cuestión de horas. No puedes comparar una foto tomada en marea baja hace cien años con una de ahora y decir que ya entendiste la ciencia del clima.
Los científicos nos lo explican muy claramente: no hay que confundir los ciclos diarios de subida y bajada de las mareas con la tendencia silenciosa y de largo plazo que marca el cambio climático a largo plazo. Es como si vieras una ola llegar a la arena y dices que el mar no está subiendo porque la ola luego se retira. A VER: hay que ver la marea completa, no solo la espuma.
What I mean is: dejemos de creer y, sobre todo, de compartir basura informativa. Este problema es complejo, sí, pero no es imposible de entender si usamos un poco la cabeza y dejamos de inundar nuestro juicio con mentiras que solo nos quitan tiempo valioso. El primer paso para sobrevivir a las inundaciones que vienen es dejar de inundarnos de desinformaciones, que solo buscan ganar unos cuantos clics.
Por eso, el primer paso para sobrevivir a las inundaciones que vienen es dejar de inundar nuestro juicio con mentiras. Esos contenidos falsos son como grietas en un dique: si las dejamos pasar, terminan por tirar toda nuestra capacidad de respuesta. Cada minuto que pasamos discutiendo si el cambio climático es “un invento” es un minuto que le robamos a proyectos como los manglares de Rodrigues o a la ingeniería de Babcock Ranch.
La desinformación nos quita lo más valioso que tenemos para actuar: el consenso y el tiempo. Así que, la próxima vez que te llegue un video sospechoso o una imagen simplona, acuérdate de Holland Island. El mar no se detuvo a preguntar quién creía en él y quién no; simplemente se llevó la casa.
Y mi reflexión final sobre este tema es este: el rigor no es solo para los científicos en un laboratorio, my friend; es nuestra primera línea de defensa en la costa. Infórmate, duda de lo que parece demasiado simple para ser verdad. Averigua qué planes existen en tu comunidad para enfrentar el aumento del nivel del mar y las inundaciones. Pregunta en tu ciudad, en tu condado, en las autoridades locales qué se está haciendo en tu zona y cómo puedes participar. Y, sobre todo, no dejes que nos sigan inundando con cuentos mientras el océano nos pisa los talones.
Créditos
“Frío, tibio, caliente” es un podcast de Factchequeado producido por Sillón Estudios, que presenta información verificada sobre cómo afecta el cambio climático. Narración: Irene García Calvo.
Guiones: Felipe Useche.
Investigación: Felipe Useche, Pablo Convers e Isabel Rubio.
Edición de los guiones: Ana María Carrano.
Edición de audio y diseño sonoro: Maru Lombardo.
Música: Epidemic Sound.
Diseño gráfico: Julieta Licandro Meta.
Producción general: Sara Trejos.
Producción ejecutiva: Laura Zommer.
Agradecemos a Climate Power en Acción por su apoyo para la producción de estas historias.Puedes suscribirte en Spotify, Apple Podcast, YouTube y en otras plataformas de podcast.
Referencias de la investigación
Coastal Hazards Preparing for the Threats that Face our Coastal Communities - National Ocean Service
What causes sea-level rise? - NASA
More deadly than wind, storm surge from Hurricane Helene could be devastating - WLNS
The Rate of U.S. Coastal Sea-Level Rise Doubled in the Past Century - AGU Services
Escalating High Tide Flooding Along the Atlantic and Gulf Coast of the United States Due To Sea Level Rise - AGU Services
Millions projected to be at risk from sea-level rise in the continental United States - Nature Climate Change
Qué ha causado que el nivel del mar haya aumentado más de 20 centímetros desde 1880 y cuáles son y serán las consecuencias - Maldita.es
Adaptive resilience in wetlands: An integrative review of principles, research gaps, and ways forward for better adaptive management - Science Direct
No, estas imágenes no prueban que el nivel del mar no ha subido - Factchequeado
No, estas imágenes de la Estatua de la Libertad no son evidencia de que el nivel del mar no ha subido en Nueva York – Factchequeado
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