La nieve suele aparecer en redes y películas como una postal. Pero, fuera de esa imagen, el invierno trae riesgos para la salud, la movilidad y la vida cotidiana. En este episodio de Frío, tibio, caliente, el podcast de Factchequeado, partimos de esa primera nevada que muchos graban para compartir con la familia y viajamos hasta 1816, el año sin verano que rodeó el origen de Frankenstein, para entender cómo el frío ha estado presente en la cultura, la literatura y, hoy, en las alertas del clima.
También revisamos qué dicen la ciencia y las agencias de emergencia sobre las tormentas de invierno, el cambio climático y las medidas de preparación que pueden salvar vidas, porque el cambio climático está intensificando las tormentas invernales. También hablamos del Trastorno Afectivo Estacional, los riesgos reales de la hipotermia y cómo preparar un kit de emergencia que puede salvar vidas.
Transcripción
Muchos tenemos esa imagen grabada en la cabeza, ya sea porque vivimos al norte, o la vemos constantemente en redes sociales o películas. Estamos en una banca de Chicago o Nueva York, con el celular en la mano, grabando un video para el grupo de WhatsApp de la familia.
Ves caer esos primeros copos blancos y sientes que estás dentro de una película de Hollywood. Es una felicidad increíble, casi mágica. Es el sueño de muchos que crecimos bajo el sol de Latinoamérica, lejos de las heladas del norte.

Imagen de Jakub Sisulak / Pexels
Pero ese placer puede ser engañoso. Pasados los primeros quince minutos de emoción, la realidad suelta el primer golpe.
Te das cuenta de que ese blanco precioso muerde. Y no muerde solo la piel, no, no, no, también muerde el ánimo. Para nosotros los latinos, el invierno no es solo un cambio de ropa; es un choque biológico que nos agarra descuidados. No es que uno se ponga triste porque sí. Es la fatiga de vivir a oscuras.
Imagina la rutina: sales de tu casa en la madrugada negra, con el cielo pareciendo una plancha de plomo, y regresas del trabajo cuando ya se puso el sol. No viste la luz ni un segundo. Esa falta de luz solar desploma tus niveles de Vitamina D y la falta de exposición a la luz solar. Y esa luz ambiental es importante pues es la que le da permiso a tu cerebro de estar despierto y de buen humor. Sin ella, tus ciclos circadianos, es decir, ese reloj interno que te dice cuándo dormir y cuándo estar activo, se vuelven un desastre total. Te sientes cansado, pesado, totally exhausted, como si tuvieras una neblina mental que no se quita con nada.
Esa depre que da en invierno tiene un nombre: Trastorno afectivo Estacional.
Y going through this depression no es lo peor, la verdad. El invierno es época de fiestas, cenas familiares y chocolate caliente. Pero ese confort esconde una realidad. Adentro el frío se siente acogedor, pero allá afuera, my friend…
El frío extremo no llega con gritos, sino con un avance lento y progresivo y, en casos extremos, muy doloroso. Se te adormecen los dedos, luego restringe el flujo de sangre para proteger tus órganos vitales. Si la exposición sigue por mucho tiempo sin protección, eso puede llegar a matar el tejido por falta de irrigación. Gangrena. Los expertos en supervivencia le tienen un miedo pavoroso al frío extremo porque puede volverse mortal sorprendentemente rápido…
pero, let’s chill out un poquito en esto porque estamos hablando de temperaturas árticas, en las que no se puede estar sin protección.
En cualquier caso, estamos de acuerdo con que la primera nevada es linda, sí. Pero cuando se vuelve rutina palear la nieve sólo para sacar el carro y las temperaturas negativas se vuelven ocurrencia común, esa "noche de paz" se convierte rápidamente en una noche de terror. Esto, claro, si no se toman las precauciones adecuadas.
Este terror al frío no es algo nuevo. Ha alimentado nuestra cultura popular durante siglos. Lo vemos en el realismo crudo de Jack London, especialmente en su cuento Encender una hoguera. En inglés: To Build a Fire. Ahí, un hombre muere simplemente porque no puede prender un cerillo con los dedos congelados. También lo vemos en la desesperación de juegos como Frostpunk, que se inspira en la gran tormenta de 1888 para preguntarnos: ¿qué sacrificarías para que tu ciudad no se congele?
Pero hay un dato que me fascina, y es que un año de un invierno inusual pudo haber inspirado una de las novelas de terror más famosas de la historia. Y ese chismecito va así:
El año era 1816. Un grupo de jóvenes británicos había viajado a la Villa Diodati, cerca del Lago de Ginebra en los Alpes suizos. Su plan era disfrutar de un retiro de verano, ir al campo y celebrar el vínculo entre dos amigos.
Sin embargo, el tiempo no estaba de acuerdo con sus planes. Llovía, no poquito sino a lot, MORE THAN A LOT! La noticia no fue tanto una sorpresa como una constatación de que el año había sido terrible. Y es que mira: Europa todavía se estaba recuperando de las guerras napoleónicas, de las noticias de hambrunas, de las cosechas arruinadas y de los muertos que no paraban de llegar.
Así que los jóvenes, escapando del temporal, se reunieron en la villa alpina. Para divertirse hicieron lo que muchos jóvenes han hecho desde entonces: sentarse junto al fuego y, con el tronar de la tormenta entre las montañas, se pusieron a contar historias de fantasmas.
Tanto se divirtieron que uno de ellos propuso una actividad adicional: cada uno debía escribir su propia historia de fantasmas. Los presentes accedieron emocionados, excepto una de las chicas del grupo. Una chica de 18 años. La idea de escribir una historia para sus amigos, mayores, la llenó de angustia. Así que, cada mañana que pasaba, le preguntaban si ya había escrito su cuento. Cada mañana que pasaba, la chica respondía que no, que todavía no estaba listo.
Así pasaron los días hasta una noche que, luego de una conversación con sus amigos antes de dormir… tuvo una visión. Poseída por esa imaginación, por fin se le ocurrió la idea para una historia, y comenzó a escribirla. Un cuento lleno de tormentas, oscuridades eternas… y frías temperaturas.
El cuento le encantó a sus amigos. Y a la chica la experiencia le gustó tanto que decidió editar el cuento y publicarlo.
Año y medio después, en 1818, lo haría, con varias correcciones y lo tituló: Frankenstein o el moderno Prometeo.
Una obrita por ahí que quizás te suene.
La chica, obviamente, era Mary Shelley y sus amigos no eran otros que Percy Shelley, quien luego sería su esposo, y de quien tomaría el apellido); su hermanastra Claire Clairmont, y sus amigos John Polidori y George Gordon o Lord Byron.
Lo que quizás no sabías es que las torrenciales lluvias en la villa de Lord Byron, una imagen tormentosa que acecha la novela de Mary Shelley, no eran pura casualidad. Ese año de 1816 es hoy en día célebre o, mejor, infame, y tiene su propio nombre en los anales de la historia. Se llama: "el año sin verano".
Un verano frío, lluvioso y tormentoso también inspiró una trágica y oscura historia como Frankenstein. La razón de ese año sin verano obedece a un cambio abrupto del clima del planeta, provocado por la explosión masiva de un volcán.
Hablo del monte Tambora, en la actual Indonesia, que en abril de 1815 tuvo erupción luego de un largo periodo de estar adormecido. La ceniza volcánica liberada fue tan pero tan GIGANTIC que, guess what happened: los aerosoles ricos en azufre posteriores mitigaron la radiación solar, reduciendo la temperatura global y provocando un enfriamiento severo del planeta. Fuentes de divulgación científica y la enciclopedia Britannica señalan que la temperatura global cayó 3 grados en promedio. ¡3 grados!
El frío no solo fue el contexto en el que se creó Frankenstein, sino que aparece en ella de principio a fin. La trama empieza y acaba en el Ártico, y refleja un interés de la época por los paisajes helados que después algunos críticos llamarían el Ártico Sublime. La historia de Shelley muestra una fascinación estética por esos lugares inmensos y gélidos que… ¿sabes a qué nos recuerda? A nuestra insignificancia ante la naturaleza.
Ese sentimiento se llama "lo sublime": algo tan grande y abrumador que te deja sin aliento. Desde entonces, el frío ha sido escenario perfecto para muchas de nuestras peores y más taquilleras pesadillas.
Como las películas The Thing o… The Shining, El Resplandor. Deberías verlas si te gustan los clásicos del terror, por cierto.
Pero ahora pasemos a un terror menos ficticio.
Lo que para Shelley era literatura, para nosotros en este 2026 es el reporte del clima de todos los días. Ya no necesitamos un volcán para que el invierno se vuelva errático, ahora es el cambio climático el que altera la intensidad de las tormentas invernales.
Ahora, acá tú podrías preguntarte: ¿cómo es que puede haber calentamiento global si hace tanto frío? Bueno. Te respondo with much decency y con fuentes verificadas.
Mira: la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos explica cómo el calentamiento global, al aumentar las temperaturas, también incrementa la humedad atmosférica que luego se transforma en lluvias y nevadas más intensas.
Un estudio publicado en la revista Nature en 2024 indica que, debido a este factor, Estados Unidos va a experimentar precipitaciones invernales intensificadas hacia finales de siglo. Por otra parte, Michael Oppenheimer, climatólogo de la universidad de Princeton, explica que incluso en un planeta más cálido, los días fríos no desaparecen: serán menos, sí, pero también podrían ser más intensos y severos por los efectos del calentamiento global.
Y estas predicciones parecen dar en el blanco.
No pun intended.
En los últimos años estamos registrando niveles preocupantes en el Índice de Severidad de Tormentas Invernales (WSSI).
La tormenta Fern de enero de 2026, provocó nevadas intensas en más de 20 estados de Estados Unidos. Dejó sin electricidad a más de un millón de personas, según la NOAA. Muchas viviendas en el sur no están preparadas para estas temperaturas. American Airlines informó que esta tormenta fue la más disruptiva en sus 100 años de historia. Varias aerolíneas cancelaron más de 11 mil vuelos en un sólo domingo, el 25 de enero. Pero lo más grave es el costo humano: para el 27 de enero de 2026, la agencia de noticias AP reportó sobre docenas de muertos en varios estados relacionados con la tormenta. El invierno ya no es solo una estación, my friend. Cuando las tormentas se vuelven más intensas en una atmósfera más cálida y húmeda, la amenaza invernal se vuelve algo más peligroso que sólo un frío incómodo.
Vivir entre las tormentas invernales de hoy exige entender nuestro entorno más que simplemente acumular mantas. Se trata de preparación. Así que take notes, porque estas consideraciones pueden salvar vidas.
Primero tenemos que entender al monstruo. Una tormenta invernal puede durar de horas a días enteros. Pueden ser lo suficientemente fuertes y pueden paralizar por completo una región, incluyendo vías y aeropuertos. Médicos, suministros y servicios de emergencia pueden verse interrumpidos o demorados.
Durante la tormenta, el calor es un recurso para conservar. Si tienes que salir, hazlo con todas las capas posibles y limita al máximo el tiempo afuera. Adentro debes cerrar puertas y ventanas para calentar la casa.
Por eso, lo primero es monitorear el Sistema de Alerta de Emergencias y la radio de la Administración Oceánica y Atmosférica (la NOAA), la app de FEMA o las redes sociales del Servicio Meteorológico Nacional. Cuando sabemos lo que se viene, es hora de tener un kit de emergencia. ¿Qué tiene?
Según el Departamento de Seguridad Nacional, lo siguiente: un galón de agua por persona y por día, durante al menos tres días. Alimentos no perecederos, ropa abrigada, mantas, un silbato, medicamentos, baterías y linternas, documentos importantes y algo de efectivo, por si acaso.
También hay que estar atento a los signos de hipotermia y congelación. Tiritar por escalofríos, agotamiento, torpeza o confusión, pérdida de memoria y somnolencia son algunos síntomas de hipotermia. Y si aparece entumecimiento o zonas de piel blancas, gris amarillentas, o piel dura, puede tratarse de congelación. La hipotermia es una emergencia médica: si puedes tomar la temperatura y está por debajo de los 95 grados Fahrenheit o 35 Celsius, hay que buscar atención médica inmediata.
Luego, el transporte. Y acá necesito que apuntes este dato que me voló la cabeza: el 70% de las rutas en EE. UU. están en regiones nevadas. ¡70%! Por esto es que las condiciones invernales provocan anualmente cerca de 900 muertes y 76,000 heridos en accidentes viales durante nevadas o aguanieve. Así que la mejor defensa es evitar traslados innecesarios cuando el clima se pone feo. Pero, pero, pero, si tienes que salir, equipa tu vehículo como si fuera un refugio móvil. Lleva arena para las llantas, mantas, una linterna con baterías extra y mantén siempre el tanque de gasolina al máximo. No hay que confiarse.
Ese es el verdadero terror gótico de nuestro siglo, my friend. No peleamos contra los monstruos de Mary Shelley, sino contra un clima que amenaza nuestras vidas peor que los monstruos de la literatura o el cine.
Por eso, sobrevivir no es cuestión de suerte, sino de estrategia. En este 2026, la diferencia entre contar una anécdota o convertirte en una estadística depende de qué tan en serio te tomes al gigante que ya está afuera de tu puerta. La próxima vez que escuches el viento golpear tus ventanas, no lo veas como música de fondo, sino como el aviso de una naturaleza sublime.
Una naturaleza hermosa pero, muchas veces… terrible.
Créditos
“Frío, tibio, caliente” es un podcast de Factchequeado producido por Sillón Estudios, que presenta información verificada sobre cómo afecta el cambio climático. Narración: Irene García Calvo.
Guiones: Felipe Useche.
Investigación: Felipe Useche, Pablo Convers e Isabel Rubio.
Edición de los guiones: Ana María Carrano.
Edición de audio y diseño sonoro: Maru Lombardo.
Música: Epidemic Sound.
Diseño gráfico: Julieta Licandro Meta.
Producción general: Sara Trejos.
Producción ejecutiva: Laura Zommer.
Agradecemos a Climate Power en Acción por su apoyo para la producción de estas historias.Puedes suscribirte en Spotify, Apple Podcast, YouTube y en otras plataformas de podcast.
Referencias de la investigación
Cómo el frío y la falta de luz durante el invierno pueden empeorar el estado de ánimo de los latinos y latinas – Factchequeado
Qué sabemos sobre por qué ha nevado en agosto en California y su supuesta relación con el cambio climático – Factchequeado
La ola de frío en Estados Unidos y Canadá y la posible influencia de la crisis climática – Factchequeado
Tormenta invernal en Estados Unidos: cómo protegerte – Factchequeado
Cómo se comporta tu cuerpo con el frío y qué desinformaciones circulan al respecto – Factchequeado
New APA Healthy Minds Monthly Poll Finds that Nearly 40% of Americans Face Declining Mood in Winter – American Psychiatric Association
Cold weather isolation is worse in poor and non-white neighborhoods in the United States – ScienceDirect
The role of vitamin D in the health of Hispanic adults with diabetes – PubMed
Miedo al frío (Video) – YouTube
Frankenstein o el moderno Prometeo – Project Gutenberg
The Great Tambora Eruption in 1815 and Its Aftermath – Science Magazine
The Volcano That Spawned a Monster: Frankenstein and Climate Change – JSTOR
The Arctic Sublime – Cambridge University Press
Snow and blizzards move into US east coast as 85 dead from last week’s storm – The Guardian
Winter storm updates: Dozens dead across US in wake of massive snowfall, deep freeze – ABC News
Weather Glossary – National Weather Service
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